Elogio del ocio

Foto: Rebecca Miller
Foto: Rebecca Miller

“El sentido no puede encontrarse únicamente en el trabajo ni únicamente en el ocio: si así fuera, seríamos seres humanos disociados, fragmentados. El trabajo y el ocio constituyen nuestras principales ocupaciones y, como tales, deben convivir armónicamente.”

Por Elizabeth G. Frías

Twitter: @elinauta

Al igual que tantas otras maravillas, el ocio fue descubierto y estudiado por los griegos, de modo que constituyó un aspecto fundamental de su vida cotidiana y de los sistemas de pensamiento de filósofos como Platón, Aristóteles y Epicuro. Para Aristóteles, el ocio es el fin que se pretende alcanzar mediante el trabajo; por ello, en la Ética a Nicómaco sostiene que “Del mismo modo que se hace la guerra para tener paz, la razón por la que se trabaja es para obtener ocio”. En griego, el término ocio (skholé) significa “parar, cesar”: estar ocioso quiere decir que no se tiene la necesidad de estar ocupado.

Sin embargo, el ocio no es simplemente tiempo libre o ausencia de actividad, sino que, por el contrario, se trata de una actividad gozosa, poseedora de un placer intrínseco. Los griegos solían dedicar su tiempo de ocio a las artes y a la contemplación, actividades que se distinguen por ser deseables por sí mismas: se realizan por ellas mismas y no por dinero, poder u honores. Por ello es que el ocio griego trascendía la mera ausencia de trabajo: se trataba de un espacio propicio para el conocimiento y la felicidad, en el que el hombre podía alcanzar su plenitud como humano. Toda actividad estaba orientada hacia el ocio, en el cual se conjugaban instrucción y placer, esfuerzo y libertad.

No obstante, este ocio plenificante estaba reservado a muy pocos: únicamente a aquellos que poseían la riqueza suficiente para poder desentenderse del trabajo. Sólo los hombres libres podían permitirse el estar ociosos y, para ello, requerían de otros hombres, considerados esclavos, que trabajaran para satisfacer sus necesidades básicas.

En el imperio romano, se consideró al ocio (otium) como un tiempo de descanso y recreación indispensable para poder dedicarse al trabajo (nec-otium). Con ello, el ocio contemplativo dejó de ser el ideal de la vida humana para convertirse en pan y circo.

Pese a que, en la actualidad, es cada vez mayor el número de personas que pueden disfrutar de tiempo libre, nuestra concepción del ocio es más cercana al descanso y entretenimiento romano que a la contemplación gozosa griega (artes, filosofía, ciencia, religión). El acceso al tiempo de ocio para las mayorías fue una conquista derivada de la revolución industrial, que originó movimientos sociales que exigían la reducción de la jornada laboral y mejores condiciones de trabajo. Sin embargo, pensar el ocio como el tiempo que queda libre después del trabajo tiene sus desventajas, puesto que se le identifica como una actividad no productiva, por contraposición a la productividad requerida laboralmente. Es así como llegamos a la noción capitalista del ocio: si el trabajo es producción y esfuerzo, el ocio es consumo y descanso. Es por ello que, en la mentalidad popular, el ocio está ligado al vicio e incluso a la inmoralidad: se suele decir que “el ocio es la madre de todos los vicios”.

No sólo concebimos el ocio como lo opuesto al trabajo, sino también como su antídoto: buscamos compensar en él la tensión, la fatiga y la falta de sentido de un trabajo poco gratificante. Proyectamos nuestras mayores expectativas en el tiempo de ocio, en el cual, nos decimos, podremos elegir de manera autónoma nuestras actividades: es el único tiempo que consideramos propio, en contraposición a la alienación del trabajo, en el cual es preciso cumplir órdenes ajenas.

El filósofo francés Paul Ricoeur sostiene que la decepción del mundo tecnológico ha llevado al hombre a trasladar del trabajo al ocio el sentido de su vida. El ocio, dice, representa “una formidable revancha, no ya solamente del ocio contra el trabajo, sino de lo privado contra lo público”, que manifiesta nuestra decepción de los sistemas políticos dominantes. Ante la aparente ausencia de sentido, queda el placer efímero y accesible: bebida, comida, televisión, espectáculos, etc. Pero este placer es fugaz y no basta para satisfacer al hombre.

El sentido no puede encontrarse únicamente en el trabajo ni únicamente en el ocio: si así fuera, seríamos seres humanos disociados, fragmentados. El trabajo y el ocio constituyen nuestras principales ocupaciones y, como tales, deben convivir armónicamente. Tanto el uno como el otro deben ser dignos y placenteros, y ambos deben estar insertos en un sistema de fines que permita la realización del individuo. Para ello, es necesario recuperar la concepción aristotélica del ocio como una actividad que se elige de manera autónoma, que se realiza por ella misma (tiene su fin en sí misma) y que es placentera.

En una investigación reciente realizada por el MIT (Massachussets Institute of Technology), se ofreció a un grupo de voluntarios cierta cantidad de dinero si lograban efectuar desafíos específicos. Entre mayor fuera su rendimiento, mayor sería la suma de dinero recibida. Los resultados fueron extraordinarios: si la tarea era simplemente mecánica, el experimento funcionaba de maravilla: entre más dinero les ofrecían, mayor era su rendimiento. No obstante, si el desafío implicaba pensamiento conceptual o creativo, entre mayor era la suma de dinero, peor era el desempeño. Contrariamente a lo que se suele pensar, el dinero no constituye nuestra mayor motivación. Los investigadores identificaron tres elementos que consiguen motivar a un mejor desempeño laboral y que, de manera sorprendente, coinciden con ciertos rasgos distintivos del ocio: autonomía, maestría y propósito. Los trabajadores se sentían motivados cuando se les permitía realizar una actividad elegida por ellos mismos, que les permitiera adquirir maestría y destreza en sus habilidades, y que estuviera orientada a un propósito que trascendiera el mero beneficio económico.

Un modelo empresarial innovador, diseñado de acuerdo a estas investigaciones, permitiría conciliar de manera admirable trabajo y ocio, de modo que ambas fueran actividades satisfactorias y útiles, encaminadas a un fin mayor y a la plenitud humana. Un sistema laboral semejante necesitaría ser respaldado por una educación para el buen ocio: aquel ocio placentero, instructivo y creativo que es tan agradable cultivar.

En este video se explica de manera muy dinámica la investigación realizada en el MIT.

liz-arrobaeudoxa

4 comentarios en “Elogio del ocio

  1. Pingback: @eudoxa
  2. Me parece muy interesante tu comentario, Alberto, gracias. Aunque es cierto que hay trabajos quizá excesivamente simples y repetitivos, creo que no debemos desvalorizar la técnica. Las labores técnicas también involucran creatividad, maestría y un determinado tipo de inteligencia. Pienso que lo fundamental, en este caso, serían las razones por las que el trabajador lleva a cabo su labor. ¿Cuál es el propósito que busca? ¿Le es agradable? ¿Le satisface saber realizar ese trabajo? Por supuesto, lo ideal sería que cada hombre pudiera trabajar en algo que le permitiera desarrollar sus capacidades, y es dudoso en qué medida una línea de fabricación permita esto. Sin embargo, no se trata solamente de elogiar el trabajo intelectual: también las labores técnicas nos humanizan.
    En cuanto a Eudoxa, en efecto, es un privilegio formar parte de este esfuerzo.

    Eduardo, gracias por tu comentario y por compartirnos esa distinción, tan clara en el inglés y que quizá no lo es tanto en español. Es verdad que no tenemos una manera fija y determinada de ocupar nuestro tiempo libre (¿será en verdad por ausencia de metas, o será resultado de nuestra libertad de arbitrio?); sin embargo, parece que sí perseguimos, a menudo, el conocimiento y el placer -“Todo hombre desea por naturaleza saber”, dice el inicio de la Metafísica aristotélica-. Me parece que en la conjunción de placer y conocimiento reside, en buena medida, el empleo provechoso del tiempo libre. Por último, concuerdo en que la tecnología puede distanciarnos y permitir que nos deslindemos del compromiso de un encuentro frente a frente. No obstante, el internet y los medios de comunicación también pueden potenciar y enriquecer nuestras relaciones; se trata de herramientas poderosas si se utilizan con inteligencia.

    De nuevo, ¡gracias a los dos por sus comentarios!

    Me gusta

  3. En inglés existen 2 vocablos dedicados a describir el ocio: “leisure”, que es el productivo y en el que la persona crece como individuo y “idleness”, que es el destructivo en el que no se hace nada. Igualmente digno de mencionar es que el ser humano no tiene metas definidas que le lleven a emplear de forma adecuada el tiempo que le queda libre luego de su labor cotidiana.
    En la antigüedad la gente se reunía para departir y convivir: había un contacto directo y enriquecedor. En la actualidad recurrimos a sortilegios tecnológicos para llegar a otras personas, pero no queremos comprometernos a tratar con ellos de forma directa. Éste es uno de los aspectos que debemos retomar para realmente llegar a conocer a los demás y, simultáneamente, a nosotros mismos.

    Me gusta

  4. Es una bendición poder trabajar en Eudoxa, una empresa que está -aunque aún en pañales- experimentando exitosamente con esta mezcla de trabajo y buen ocio. El modelo funciona. Pero la cosa se complica en otro tipo de trabajos y empresas.

    Porque hay trabajos puramente mecánicos, repetitivos, llanos. Trabajos y puestos en los que no hay lugar para la creatividad (estoy pensando en un empleado de una línea de fábrica, por ejemplo). ¿De qué manera podemos humanizar un poco ese tipo de labores? ¿O es que ese tipo de empleos están destinados a ser monopolizados por máquinas?

    Tal vez no sería tan malo. Una sociedad de humanos cultivándose, mientras los esclavos mecánicos trabajan, no suena muy diferente al modelo griego de antaño… ¿será posible?

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s