Empresarios jóvenes

Por: Juan José Díaz Enríquez

“Si quieres ser exitoso vas a tener que trabajar muy arduo y fallar muchas veces”.

-Thierry Sanders

Cuando reviso la historia de la filosofía con mis alumnos, la figura de Tomás de Aquino me genera una fuerte impresión. No puedo dejar de pensar que gran parte de su éxito como filósofo no se debe ni a su genio ni a su tenacidad, sino a su juventud. Si no hubiera dedicado sus años mozos a la tarea de estudiar y comentar los textos clásicos, hoy no sería la celebridad que es.

No me malinterpreten. Muchos filósofos consolidaron su pensamiento y su herencia a la humanidad cuando las canas ya los habían invadido. Kant, por ejemplo, comenzó a escribir sus libros más importantes a una edad en la que Tomás ya se había muerto. Lo que quiero decir es que en la juventud es donde está la fuerza necesaria y el espíritu de aventura suficiente para innovar. El mismo Kant no hubiera podido escribir sus tres grandes libros si desde su juventud no hubiera estado construyendo su empresa intelectual.

El viernes y el sábado pasados se celebró en la Ciudad de México el Encuentro Nacional de Empresarios Jóvenes 2010. Un evento importante para la comunidad Coparmex, sin duda, y para el sector empresarial en general. Un evento diseñado, organizado y vivido por jóvenes que comparten una característica en común: no están conformes con el status quo y están dispuestos a arriesgar todo por cambiarlo de manera responsable e inteligente.

Y no pueden estar en mejor momento para lograrlo. Como jóvenes que son, tienen la fuerza suficiente para soportar los fracasos que el emprender supone. Pero saben que cada fracaso —como nos enseñó Alba Edison— es un paso más hacia el éxito.

Me da mucho gusto haber podido participar, en mi carácter de director de Eudoxa, en ese congreso. Sobre todo en un año en que la juventud ha sido vilipendiada más de lo ordinario: los “ninis” se roban los titulares y nos hacen creer que todos los jóvenes forman una masa acrítica, abúlica y sin futuro. Una masa que perdió el sentido y que no sabe qué hacer con el mundo y consigo misma. Los empresarios jóvenes son la muestra de que más allá de las dudas y crisis propias de nuestra generación todavía hay un espíritu firme dispuesto a conquistar los retos del día a día.

Una juventud que emprende es una juventud abierta al futuro. A un futuro que está en espera de ser forjado, con fuego y lágrimas, para llegar a ser. A un futuro que no es hijo de un sueño romántico, sino de un esfuerzo constante.

Hoy los ideales de la modernidad están rotos. Ya no creemos en un progreso constante y sabemos los peligros que trae la tecnología cuando se aleja de la humanidad. Hemos escapado de la vorágine de patentes del siglo pasado. Se nos acabó el sueño dorado que creímos disfrutar hasta los años ochenta. Y eso es bueno: el sueño, cuando se acaba, da paso a la vigilia. Y sólo cuando despertamos es que podemos comenzar a vivir.

Hoy la juventud nos parece un tanto gris porque la vemos desprovista del sueño. Pero, justamente por eso, es que estamos en un momento ideal para hacer las cosas bien. Y aunque algunos hacen hasta lo indecible para dormirse de nuevo, hoy la juventud está despierta y emprendiendo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s