Responsabilidad social en la cocina

Por: Alberto DeLegarreta

El tema de la sustentabilidad se respira en el aire y la tendencia de los grandes chefs europeos a la cocina local y “orgánica” ya está alcanzando a nuestro continente, e incluso a nuestro país. Algunos restaurantes en provincia están empezando a seguir este modelo europeo y me parece que es una muy buena apuesta.

A diferencia de otras modas del mundo culinario, como la cocina molecular (que presenta más problemas que resultados al negocio), los restaurantes de México pueden beneficiarse mucho en utilizar esta forma de trabajo que asegura un producto fresco y de mejor calidad, además de impulsar el desarrollo económico de los productores locales. Es una relación de ganar-ganar: mientras que es cierto que el costo del producto puede elevarse, así lo hace también su calidad. Es RSE de la buena.

No es un modelo perfecto y puede complicarse demasiado para negocios que se ubiquen en las grandes urbes, pero vale la pena echarle un vistazo y buscar hasta qué nivel puede adaptarse y cuáles de sus beneficios se pueden explotar para cada negocio.

2 comentarios en “Responsabilidad social en la cocina

  1. ¡Es un caso muy emocionante el que nos compartes, Emilia! Porque es cierto, como mencionas, que este modelo puede otorgarle una ventaja competitiva a pequeños negocios incluso sobre las grandes cadenas estandarizadas: una calidad superior en los alimentos producidos (tanto en sabor como en valor nutricional).

    ¡Enhorabuena por tu conocida emprendedora!

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  2. Precisamente conozco a una persona que acaba de iniciar una pequeña pizzería en un pueblito del Edo. de México, y utiliza los ingredientes que siembra en su casa. Como produce una cantidad de hongos y jitomates que excede el consumo familiar, pero al mismo tiempo es muy pequeña como para que costee su distribución y venta en la ciudad, me parece una muy buena opción utilizarlos para cocinar y vender un producto nuevo. Y, dicho sea de paso, yo he probado sus pizzas y son realmente sabrosas.

    Es una reflexión muy interesante, Alberto, y yo creo que puede funcionar para muchos pequeños productores que no tienen la capacidad para entrar al gran mercado (y para los amantes de la comida orgánica y fresquecita 😛 ).

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