Responsabilidad para con todos

Por: Juan José Díaz Enríquez

 

Había un lejano interés, que todavía resuena en mi cabeza, por dedicar este viernes de Responsabilidad Social a una reflexión sobre la importancia de facilitar el acceso a la cultura y las artes a nuestros colaboradores en la empresa.

Sin embargo, hay un tema que me parece que vale la pena ser despachado de una buena vez y que, sin él, todos los demás esfuerzos que hagamos como organizaciones no tienen ni un ápice de valor.

Cuando hablamos de RSE, ya lo he dicho antes, lo primero que debemos tener en nuestro mapa es el hecho concreto de nuestra relación con los demás. Y esto implica la totalidad de los demás, no solamente algunas secciones de nuestra base social más cercana.

Es un error común considerar que los proveedores externos no pertenecen a nuestro ámbito de interés cuando de responsabilidad social se trata. La relación con ellos es meramente mercantil y, en algún caso afortunado, de algún grado de amistad. Así, los proveedores externos son como pequeños vagones de un tren infinito que nos traen, cuando nos hace falta, algún producto o servicio y nada más. ¿Podemos tener un plan de responsabilidad social para con ellos?

Sí. Y no sólo podemos, sino que debemos tenerlo. Quizá son el segundo momento más importante de la RSE: el primero es nuestra gente interna (socios, empleados, colaboradores y sus familias), el segundo los proveedores externos. ¿Por qué? Porque ellos dependen de nosotros tanto como nosotros de ellos. Compartimos una relación simbiótica, en la que debemos consolidar un triunfo mutuo.

Un primer paso es tener un esquema de pagos seguro, confiable y estandarizado. Simple, pero muy fructífero: la primera responsabilidad que tenemos con nuestros proveedores es pagarles en tiempo y forma. La seguridad que genera el saber que un servicio bien otorgado es remunerado sin pretextos es la base para una relación empresarial óptima.

Ya las demás cosas que podamos darles a los proveedores son pequeños extras: ¿un plan de descuentos, un regalo de Navidad, espacio publicitario a precios preferenciales? Qué sé yo. Hay tantas ideas y caminos como empresas y proveedores.

Comencemos con el primer paso: un compromiso firme y real de pagarles en tiempo y forma, sin pretextos. Sin ello, todo lo demás es palabrería banal.

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