Alá es mi Dios, Mahoma mi profeta y Democracia mi grito

 

Por: Fernando Villela

twitter: @Featum

 

Dedicado al Dr. Hernández Prado
Maestro, amigo, liberal.

Una de las premisas básicas del liberalismo dice que los modelos democráticos de gobierno son compatibles, como forma de gobierno, con todos los grupos humanos. Incluso se llega afirmar que los pueblos se encuentran en un proceso, necesario, de sofisticación para imponer el liberalismo.

Hace tiempo discutía con el Dr. José Hernández Prado la validez de dichas proposiciones. Él defendía que dado el tiempo, todo pueblo y cultura llegaría a tener un gobierno democrático. Por otro lado, yo le comentaba que sin negar que el liberalismo es el único modelo que responde a la constitución natural del hombre, hay pueblos cuyas estructuras sociales y culturales cancelaban toda posibilidad dejar gobiernos tiránicos y autocráticos. Los países musulmanes eran mi argumento.

Las Revoluciones en el Desierto de estos meses ha dado la razón a mi maestro. Países que siempre habían sido gobernados con mano dura ahora se levantan contra quienes hasta ahora los habían visto como microbios o simples sirvientes. Muchos son los factores, causas y circunstancias de estas revueltas populares de las cuales podemos sacar, rápido y mal, las siguientes reflexiones:

En primer lugar, los gobiernos no sólo deben garantizar las necesidades básicas de sus pueblos, sino incluso los privilegios. La sofisticación que dan los petrodólares no desplazan la principal aspiración del hombre: libertad. Libia tiene un ingreso per capita mayor a México y Bahréin, es uno de los paraísos del Oriente Medio.

Por otro lado el hecho que existan regímenes autoritarios, en nuestros días, es un reflejo de lo inútil que es la ONU y la hipocresía de las potencias occidentales. Hoy se conocen los negocios turbios de la ex canciller francesa  con el tirano Tunecino. Mucho peor la posición de la ultra derecha Americana (George Bush, Colin L. Powell, Condoleezza Rice) que permitía, auspiciaba y apoyaba a dichas dictaduras mientras mantuvieran la paz, el orden y los intereses americanos. Una de las causas que permitieron dichas revueltas fue el cambio de política promovida por Barack Obama (leer el discurso en la Universidad del Cairo).

Siguiendo con las causas, muchos han marcado las redes sociales como principal promotora de las revoluciones. Apunto otra: la migración. Miles de jóvenes árabes han buscado en EUA y Europa una mejor educación y fuentes de trabajo. Al regresar a sus países de origen llevan la experiencia de los gobiernos democráticos y la prueba que es mejor la vida donde el gobernante obedecen a los gobernados y no al contrario. Podemos esperar el mismo efecto con México y nuestros inmigrantes en América.

La Revolución en el Desierto no ha acabado. Incluso me atrevería a decir que a penas entra en su etapa más importante. La caída de los tiranos será inútil si no se logran imponer regímenes democráticos. El mundo árabe (y en muchos sentidos el mundo entero) se abre ante la posibilidad de nuevas democracias, o tiranías peores que las derrocadas. Los pueblos deben encontrar los medios para evitar el surgimiento de gobiernos fanáticos (que quemarían la zona y al mundo entero con guerra) e imponer gobiernos del pueblo, para el pueblo y por el pueblo.

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