Feminismo…

Hombre y mujer trabajando juntos

Por: Antonio Briseño Templos

 

“Y si Cristóbal Colón te viera, diría:

¡Santa María, que Pinta tiene esta Niña!”

-Anónimo de Nezahualcóyotl.

 

En la TV:

-Mija, algún día, todo esto será suyo.

-¿Y  la Cheyenne, amá?

-Mija, algún día, todo esto será suyo…

 

En un andén del metro:

A todos los usuarios caballeros de este servicio de transporte, se les invita a abordar preferentemente los dos primeros vagones del tren en los siguientes horarios: por la mañana de 6:00 a 10:00 horas. Por la tarde de 16:00 a 00:00 horas.

 

En un vagón del metro:

-Qué cansado vengo, tanto trabajo, la cabeza me duele, el metro llenísimo. Nadie me cede el lugar, ya no hay damas.

-Claro que si hay damas joven, lo que no hay son asientos.

 

En la Iglesia:

Madre nuestra, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre…

En el nombre de la Madre, de la hija, y del Espíritu Santo, Amén.

 

En la literatura:

“Mujeres necias que acusáis

al hombre sin razón,

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis.”

 

En un pueblo:

-Papi, cuando yo sea grande quiero ser ingeniero, como mi mamá.

-No hijo, como crees, eso no es para nosotros. Usté debe ser como yo, sumiso, aprender a cuidar la casa, ver que nada falte en ella. Cuidar a los hijos, tenerle la comida lista a su esposa cuando llegue de  trabajar. Su futuro está aquí, en saber administrar su casa.

 

En la ciudad:

-Viejo, ¡ya llegué! Dame de cenar, ¿no?

-¿Quieres tu cerveza, mi amor?

– Sí, gordo, por favor.

– Flaca, qué crees, hoy el niño empezó a…

-Gordo, ahorita no, tengo que revisar estos documentos, me dices mañana, ¿sí?

-Ok, mi amor, me voy a ver la novela entonces, amor.

-¿Pero ponle bajito, si? Para que pueda concentrarme.

 

En la cama:

-¡Gordo, ya llegué!

-Vaya, hasta que llegas, ¿eh? Vienes tomada, ¿verdad?

-Ya gordo, no empieces, sólo me tomé un par de copas con mi jefa.

-Siempre me dices eso, flaca.

-Ya gordo, mejor ven. Hace mucho que tu y yo… ya sabes, nos amamos, y no nos lo demostramos.

-No flaca, hoy no. Me duele la cabeza, tus hijos se portaron muy mal, subieron las tortillas, lavé toda la tarde, tuve que pagar del gasto el recibo de la luz, no pasó el gas…

-Zzzzzzzzz…

 

En algún balcón:

-¡Gordo! ¡Mi vida! ¡Sal tantito!

-Mi amor, qué te pasa, ¿vienes tomada?

-¡Arránquense muchachos! Canto al pie de tu ventana…

-Ay flaquita, que linda, mi vida, me trajiste serenata.

 

En una cena familiar:

-…Y bueno, el motivo de mi visita, es para pedir la mano de su hijo, señora, quiero casarme con Juan.

-¿Estás segura de lo que dices, muchachita? Mira que mi hijo es un señorito de muy buenos gustos. ¿Podrás complacerle sus caprichos?

-Señora, no se preocupe, que para eso yo trabajo, para darle una vida de rey.

-Está bien, está bien muchachita, pueden casarse.

 

Piensa el autor:

Muy personalmente creo que existen diferencias reales entre los géneros. Estas diferencias, evidentemente, se manifiestan en ventajas y desventajas entre ambos, que no tienen por qué estar marcadas por un profundo temor o un ansia bélica para erradicarlas: las desventajas de un sexo, se equilibran frente a las desventajas del otro.

La igualdad, que no se da ni se puede dar en el ámbito biológico, es un concepto liberal que remite, necesariamente, al papel del Estado. Lo importante es la defensa de la libertad de los ciudadanos (hombres y mujeres, por igual). A ningún género se le debe restringir a un lugar específico, sino que se les debe educar y permitir decidir lo que quieran hacer. Así, las instituciones sociales, y en particular el Estado, deben poner las condiciones necesarias para que los ciudadanos se desarrollen plenamente según sus legítimos intereses.

De este modo, aunque biológicamente existen diferencias innegables entre machos y féminas, no podemos aplicar una jerarquización a los géneros: non existen superiores o inferiores en el ámbito de los géneros. Los varones no podemos vivir sin las mujeres, ni ellas sin nosotros. Somos diferentes, sí: pero todos somos humanos. Recuerdo la sentencia de Víctor Hugo que nos habla muy claro sobre esto: “Tous les hommes sont l’Homme”, “Todos los hombres, son el Hombre”.

 

Desde mi punto de vista, es erróneo pretender atacar al machismo con una postura opuesta como el feminismo. Sólo inclinaríamos al lado contrario la balanza, como exageradamente se muestra en las líneas de arriba.

Quizá, si abordamos el tema desde donde somos iguales, desde el humanismo, la balanza al final del día se equilibre, porque dejará de hablarse de macho y fémina, y se comenzará a hablar sólo de seres humanos.

 

Y así, no me queda más que decir: ¡Felicidades, amigas!

 

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