Degustadores de símbolos

Por: Alberto De Legarreta

Twitter: @albertotensai

Estimado lector, ¿sabes cuál es la diferencia entre un signo y un símbolo? Si se le plantea a un filósofo esta interrogante, lo más probable es que suelte un suspiro o haga un círculo con los ojos como diciendo “Ay, ¡por qué esa pregunta!”. Sin embargo, hoy Emilia Kiehnle (filósofa y Directora General de Eudoxa) pudo darle a este gastrónomo una explicación satisfactoria y bastante sencilla.

Un signo es algo que posee un sólo significado específico, que tiene que ser enseñado para comprenderse. Por ejemplo, un semáforo en rojo significa siempre “alto”, una letra es signo de un fonema y una flecha indica una dirección.

Un símbolo, por otra parte, es algo que nos remite a una o más ideas o conceptos dependiendo de nuestra forma de pensar, de nuestras experiencias, costumbres, ideología, etc. En otras palabras: de nuestra cultura.

Nuestras creencias colectivas se han encargado de empoderar (de dar el estatus simbólico) a objetos, formas, colores, palabras y un largo etcétera. Parte importante de cualquier cultura es su simbología y la gastronomía lo refleja muy bien.

Desde hace muchos años, dentro de las empresas, la simbología, la psicología de los colores y herramientas similares han sido utilizados por diseñadores y publicistas para ofrecer mensajes y presentaciones atractivas de productos para el cliente. Los restaurantes explotan esto en sus logos (que son símbolos por sí mismos), su decoración y ambientación, su publicidad y promociones, etc. Pero aquí tenemos un punto interesante: las personas que están diseñando y buscando la manera de comunicar mensajes gastronómicos, no son gastrónomos. Esto, por lo tanto, implica un riesgo significativo de error.

Un error común es que el concepto del restaurante se plantee a través de la arquitectura, los eslogans, los uniformes, las actitudes y, ¡qué cosa! se deje completamente de lado el menú (los platillos) y al comensal mismo. Me refiero al qué se come y cómo se come.

Puede sonar obvio, pero los alimentos son los principales símbolos de la gastronomía. Todo, desde los ingredientes, platillos y la forma de compartirlos o degustarlos, está cargado de simbolismo gastronómico que no debería ignorarse al gestionar un negocio de alimentos y bebidas.

Por ejemplo, ¿te da igual si la tortilla de tu taco es de maíz mexicano o importado de China? ¿Por qué comemos el sushi con palillos, si perfectamente podríamos hacerlo con un tenedor? ¿Te hace más educado tomar vino que tomar cerveza? ¿Da lo mismo en dónde te sientas en la mesa, o con quién compartes tu comida? ¿Por qué no servimos pastel en un funeral? ¿Por qué te molestaría saber que la carne de tu barbacoa es de perro?

¿Te has preguntado lo que significan para ti tus alimentos y el cómo los compartes?

Por supuesto que lo has hecho. Cada comensal lo hace, conscientemente o no, cada vez que sienta a la mesa. Por eso, como se ha dicho ya antes, somos degustadores de símbolos.

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