Los peligros de querer alimentarse sanamente

Por: Alberto de Legarreta
Twitter: @albertotensai

Aristóteles escribió hace más de 2000 años en su Ética Nicomaquea “nada con exceso, todo con medida”. Estoy parafraseando, desde luego, pero ésa era la idea: los extremos son malos. En el punto medio (en la “medida”) está lo que debemos buscar.

Si hablamos de modas, las cosas no son diferentes. Cuando una nueva tendencia llega, la actitud prudente es tomarle lo bueno (si es que lo tiene), integrarlo a nuestra forma actual de hacer las cosas y seguir adelante. Y no, no estoy hablando de cómo nos vestimos, sino de qué comemos.

Actualmente hay muchos “movimientos” en el mundo de la alimentación humana, particularmente en los círculos más económicamente afortunados de la sociedad. Slow Food, el vegetarianismo, el Meatfreemonday, lo orgánico, etc. La mayor parte de ellos nacen de una reflexión más o menos bien informada sobre nuestros sistemas alimenticios pero, tristemente, el tiempo ha demostrado que mientras más adeptos ganan estos movimientos, más sentido pierden.

El problema de perder la razón por la cual hacemos las cosas, es que eventualmente dejamos de hacerlas. Un movimiento ideológico que se publicita mucho y sólo propaga la inercia, pero no la comprensión de sus ideas, se convierte en una moda pasajera. No hay cambio significativo posible en nuestra forma de alimentarnos si las nuevas propuestas siguen este modelo “viral” de propagarse.

Pero claro, también está el otro extremo: las personas que se casan con una ideología y la llevan al fanatismo. Esto es tan perjudicial para la comprensión de las ideas detrás de un movimiento como la ignorancia. De hecho, podríamos decir que el fanatismo es hijo de cierto tipo de ignorancia.

No comprender una idea y llevarla al radicalismo te deja caer en la ridiculez y el sinsentido. De verdad, hay gente que está preguntándose si la etiqueta minúscula que viene en las manzanas orgánicas utiliza pegamento orgánico o no. ¿Dónde está la utilidad de preguntarse esas cosas, y gastar recursos y tiempo en semejante tontería? ¿Realmente te brindará un beneficio?

Alimentarse sanamente y con una conciencia del impacto ambiental de nuestras elecciones no es imposible, pero es una tarea que requiere de mucha reflexión y de mucho estudio. Si te interesa hacerlo, hazle caso a Aristóteles: infórmate bien y busca el punto medio.

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