Las migajas de mi mesa

Por: Juan José Díaz Enríquez

Twitter: @zoonromanticon

¿Quién puede alimentarse sanamente con las migajas que caen de mi mesa? ¿Alguien se sentiría honrado porque le permito utilizar mis sobrantes en su beneficio? Definitivamente, cuando la necesidad apremia, un montón de migajas y desperdicios son mucho mejores que nada, pero no por ello son remotamente suficientes. Y ningún hombre que alimente de este modo a sus vecinos necesitados podría ser considerado digno de reconocimiento.

Pues lo mismo pasa con la RSE. Muchas veces nuestras empresas responden a las necesidades que aquejan a su sociedad dándole las “migajas” que le sobran en sus procesos. He ahí el porqué de tantas empresas que consideran que donaciones, apoyos a fundaciones y actividades similares son suficientes para ostentar el sello RSE.

¿Está mal esto? No. Claro que no. Pero no es suficiente en todos los casos. Si una empresa es lo único que puede hacer, qué bueno que lo haga, pero reducir la actividad social a su mínima expresión hace más daño que bien. No es gratuita la crítica que las empresas reciben en tantos medios de comunicación y sobremesas familiares.

La verdadera Responsabilidad Social implica un esfuerzo de las empresas. Es la capacidad efectiva de dar respuesta a ciertas necesidades de la sociedad en la que se desarrollan, en especial aquellas que estén más relacionadas con el objeto de la empresa en cuestión. Un ejemplo: si una empresa se dedica a la producción y comercialización de refrescos, es loable su apoyo al tratamiento del labio leporino; pero es responsable la acción que tome para el estudio y el control de la obesidad infantil o de la diabetes, pues ambas enfermedades son un daño colateral provocado por el consumo del refresco.

Otro ejemplo: conozco una serie de restaurantes que apoyan a sus proveedores dándoles propinas enormes por hacer su trabajo o que les invitan un “chesco” o una “chela” antes de que sigan con su ruta. Es muy amable de su parte, pero más allá de un momento de ocio, no están proporcionando ninguna respuesta a una necesidad social. Algo mucho más interesante sería, digamos, organizarse todos los de una cuadra y mantener unos accesos para proveedores cómodos, limpios y suficientes que brindaran mayor comodidad a los trabajadores y menos conflictos viales a los vecinos.

En fin, la RSE no es cualquier actividad del orden caritativo. Es un trabajo, un esfuerzo, una inversión, que busca un bien para la sociedad donde se desarrolla la empresa. Todo lo demás, son migajas de mi mesa.

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