¡Mirad, yo os enseño al superhombre!

Por: Fernando Villela

Twitter: @Featum

He de confesar que no sabía sobre qué escribir en este post. Inaugurar los jueves en @Eudoxa merece un gran tema, pero éste se negaba a aparecer; se escabullía entre cajones, bosques y etiquetas mentales. Tal era la carencia de imaginación que decidí recurrir a un héroe de la infancia para salir del embrollo. Y, como desde hace 72 años, Superman no falló.

Además, sirva el pequeño texto como homenaje a Jerry Siegel, Joe Shuster y todos los que han forjado, con sus textos trazos y actuaciones, la historia del Último Hijo de Kriptón.

Mucho se ha escrito sobre Superman, miles de reflexiones se han hecho sobre él. Desde académicos como Humberto Eco hasta simples fans del comic (de esos que hablan de crisis infinitas y mundos paralelos) han dado un sinfín de interpretaciones. Se le ha visto como un icono del sueño americano, un nuevo Hércules, un ángel que pelea contra la ley, pero también hay quienes lo consideran un personaje aburrido, un santurrón de una época ya pasada, un idiota que peca de ingenuo con su pelo siempre bien peinado y sonrisa de comercial.

Me he dado cuenta de que las personas que sostienen esta segunda opinión (incluido el mismo Eco) son personas que no conocen al personaje y su historia a profundidad. No entienden cómo alguien tan poderoso y con un código ético tan rígido pueda ser interesante y prefieren personajes más “complejos”, como Batman, Logan o Spiderman. Los ven más cercanos, más reales y les es sencillo identificarse con ellos, dejando al Hombre de Acero en el baúl de los recuerdos, allí donde dejamos todo lo que nuestros padres quieren que seamos y no queremos ser.

Pretendo, en agradecimiento a las veces que ha salvado al mundo, salvar a Kal-El de dicho encierro. Superman tiene todo para seguir siendo el mejor personaje del comic americano y de la literatura popular. Sólo necesita un buen escritor que entienda cómo tratarlo (como Brian Azzerllo en Superman por el Mañana).  Alguien que se dé cuenta de la profundidad del personaje.

En primer lugar, me gustaría recalcar que más allá del Tío Sam, Mickey Mouse y Abraham Lincoln, Superman es el mayor icono de Estados Unidos y del sueño americano. Es el gran símbolo de la migración que da origen a la cultura americana. Es un personaje que debe huir de su lugar de origen, el cual añora, pero al que no puede regresar, y toma a Estados Unidos como su hogar y como la patria con la cual se identifica, adopta sus leyes y principios y da la vida por ello. Es la historia de miles de inmigrantes que a lo largo de cuatrocientos años han buscado en América un nuevo hogar. Británicos, africanos, alemanes, irlandeses, italianos, chinos, rusos, judíos, mexicanos y muchos más, han llevado su cultura e historia, al igual que el Último Kriptoniano, para hacer a Estados Unidos la nación grande y poderosa que es hoy en día.

Por otro lado, me parece que la combinación de un poder casi absoluto y un estricto código ético, lejos de ser aburrida, es lo que hace único a nuestro personaje, y lo convierte en el más interesante de todos los héroes, ya que el mérito no lo encuentra en los logros y hazañas que sus poderes le permiten alcanzar, sino en lo que no hace con ellos. Si tiene el poder absoluto para imponer su voluntad, también tiene la voluntad absoluta para no hacerlo, y eso es sorprendente.

Más allá de detener meteoritos, derrotar tiranos espaciales y resistir la explosión de una estrella, el mérito de Superman es someterse al imperio de la ley. La tentación para salirse del Rule of Law es total, pues no tendría repercusiones. Los ciudadanos normales sabemos que si rompemos las reglas, el mismo sistema nos sanciona, pero Kal-El no teme a la ley, el sistema judicial no tiene poder real sobre él, ya que nadie tiene la fuerza para someterlo.

A pesar de todo esto, el súper héroe prefiere combatir tiranos, dictadores y empresarios corruptos en lugar de ser uno de ellos. Vive dentro de los códigos morales de su sociedad por voluntad propia, aun cuando podría no hacerlo.

Superman es la expresión del gran dilema ético: ¿por qué actuar correctamente cuando nadie puede detenerme de lo contrario? El Súper Hombre no es quien está más allá del bien y el mal, sino quien acepta el bien a pesar de su mismo poder.

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