El dilema del huevo y la gallina

Por: Juan José Díaz

Twitter: @zoonromanticon

 

Todos conocemos el dilema del huevo y la gallina. La pregunta es qué tiene que ver eso con la Responsabilidad Empresarial. Pues bien, la verdad es que mucho.

Así como durante siglos la humanidad se ha peleado por descubrir si fue primero uno u el otro, algo muy similar pasa en la RSE. ¿Qué es primero, ser socialmente responsables para conseguir el reconocimiento, o conseguir el reconocimiento porque somos socialmente responsables?

La pregunta parece fútil, irrelevante, pero no lo es. En una buena solución de este problema nos jugamos la credibilidad de nuestra empresa y, además, los buenos resultados de nuestra metodología de RSE.

He aquí la realidad: si basamos nuestras políticas de responsabilidad en los requerimientos que se piden para ganar el sello ESR o cualquier otro reconocimiento, estaremos cayendo en dos problemas serios: primero, nuestro máximo logro será el mínimo indispensable marcado por los comités organizadores de los premios; el segundo, la responsabilidad no será algo propio de nuestra empresa, sino tan sólo un añadido, un parche, que jamás terminará por encajar bien y, por lo tanto, estará a la merced de las modas, de los cambios y, por tanto, en peligro de perder su sentido y perecer demasiado fácilmente.

Una política de RSE con estas características es como un estilo en la ropa: los sacos azul pastel estuvieron cool en los años ochentas, pero hoy son ridículos y nadie en su sano juicio desea usarlos. Quiero decir, perseguir el reconocimiento qua el reconocimiento mismo puede verse bien hoy, pero en unos años (o meses) será un pedazo de basura old-fashioned.

Sin embargo, cuando se invierte la ecuación las cosas cambian. Si en lugar de hacer las cosas para ganar un sello, se gana el sello por las cosas que hemos logrado en la empresa, entonces estamos hablando de verdadera y profunda responsabilidad.

En este nuevo esquema no se siguen parámetros mínimos de acción con miras a un fin exterior (el reconocimiento), sino que se establecen políticas y procedimientos internos (de cultura organizacional) que echan raíces en el modo de comprender la acción cotidiana de la empresa.

En otras palabras, y más sencillamente: la empresa no pretende ser responsable, sino que es responsable. Una diferencia radical.

¿Qué es primero, el huevo o la gallina? ¿Qué es primero, la responsabilidad o el premio? La solución ahora se ve más claramente. Para que la RSE sea un elemento que dé frutos en nuestra organización, y no sólo sirva como ornamento, debemos consolidarla como parte fundamental de nuestra cultura… y los premios vendrán por sí mismos, después.

Por cierto, según investigadores de las universidades de Sheffield y Warwick, la gallina fue primero… QED

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