Un buen servicio de salud

Por: Regina Oviedo

Twitter: @oh_regina

Por diversas circunstancias, en el ir y venir de la vida, uno se puede topar con la amabilidad o la indiferencia. Sin embargo, en el caso concreto de un hospital, estas actitudes son determinantes para el paciente y su familia durante el tiempo de estancia. Por esto, tanto el médico como las enfermeras, deben recordar que antes que atender a un órgano o una enfermedad, hay una persona que debe ser tratada como tal.

Es tan simple como empezar con la protocolar pregunta: “¿cómo se siente hoy?” seguida por una honesta sonrisa y un genuino interés por el paciente. Suficiente para humanizar la convivencia. Este tipo de gestos, aparentemente tan sencillos, contribuyen a que  la rutina de un hospital se vuelva mucho más agradable. Ya de por sí la vida en lugares así es sumamente difícil, pues nadie acude a menos de que sea necesario, pero al estar en un ambiente más afable la situación mejora notablemente, tanto para el paciente, como para los mismos profesionales que trabajan ahí.

Entiendo que para los médicos y las enfermeras una conexión emocional profunda con el paciente no es sana. No por esto el desinterés debe ser la respuesta ante las dificultades. El doctor debe tomar en cuenta la importancia y la confianza que se le deposita y la vulnerabilidad psíquica y emocional de una persona que padece una enfermedad o un dolor físico. Realmente creo que la satisfacción de los responsables será mayor al saber que no sólo han ayudado a que la salud de una persona mejore, sino que también están propiciando condiciones de confianza y tranquilidad que buscan favorecer la situación del enfermo.

Bajo cualquier circunstancia se debe recordar que el paciente es, ante todo, un ser humano y no una cifra o un ingreso, y se les debe dar el trato adecuado, es decir, ir más allá que sólo ofrecer un mero producto o servicio.

Y por si esto no fuera suficiente, también sería bueno recordar que el paciente funge como un cliente para el hospital o clínica en la que es internado. Incluso desde esta mentalidad más fría se puede llegar a la conclusión de que el trato con el paciente debe ser agradable y cálido, pues si el cliente es bien atendido no sólo se irá contento, sino que regresará en caso de necesitarlo y recomendará a otros el lugar, especialmente si se trata de un hospital donde no sólo la salud está en juego, sino también el bienestar emocional de todos los que tienen contacto con su ambiente.

No hay que olvidar que la oferta de nuevos hospitales y clínicas es mucho mayor que antes, por lo que ya es posible elegir entre varias opciones, independientemente de que el servicio de salud sea una necesidad. Por lo tanto, como cliente de diversos espacios, uno puede darse el lujo de regresar  al lugar en el que encuentra personas con las que se pueda pasar un rato agradable y que le den a uno un buen trato, además de un servicio eficiente.  Si este tipo de política se difundiera más, costaría mucho más trabajo elegir entre la gran variedad de opciones en el mercado.

Un comentario en “Un buen servicio de salud

  1. Es muy cierto… lamentablemente muchos se olvidan de esto y solo les importa que lleguen, paguen y se vayan rápido, hay que recordar el trato personal 🙂 Artículo genial.

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