3 de julio

Por:  Antonio Briseño 

Twitter: @Antonio_Bri

 

Quiero pedir de antemano una disculpa a mis lectores puesto que el día de hoy no escribiré mucho y lo que escribiré no será una propuesta. A decir verdad estoy disgustado y espero sirva este espacio para dos cosas: primero para un agradecimiento y segundo  como reclamo de éste quien escribe a los lectores que como yo son mexiquenses.

Mi agradecimiento va dirigido a todos aquellos ciudadanos que el pasado domingo 3 de julio participaron en las importantes elecciones de gobernador del Estado de Mexico.  Gracias por participar de las multiples maneras posibles, ya sea como funcionarios de casilla, presidentes, secretarios, escrutores o como simples electores. Hay que recordar que ese papel tiene muchas implicaciones de fondo aunque a la vista se vea muy sencillo y que el elegir y deliberar es un síntoma de la existencia de la libertad y racionalidad del hombre, es lo que nos hace ser animales políticos.

El voto es libre y secreto. El domingo elegimos a una persona de las tres que representaban formas e ideas diferentes de gobernar un estado. No quiero entrar esta vez en controversias, así que no daré mi opinión sobre cuál versión me parece más aceptable (como suficiente y no como la mejor). Tampoco calificaré moralmente (buena o mala) la decisión que fue común en la mayoría de los que votamos.

Viene el momento del disgusto y de la decepción. Y es que si bien fuimos bastantes los que ejercimos los derechos que nos otorga la ciudadanía y que cumplimos con los deberes que nos obliga la ciudadanía como funcionarios de casilla, fueron MÁS los que decidieron quedarse con los brazos cruzados, los que dijeron NO al momento que el IEEM les pidió su ayuda y los que no se preocuparon por ir a votar. Particularmente en la casilla que tuve el honor de presidir recibí 670 boletas electorales, es decir que estábamos preparados para recibir a 670 personas votantes. Al finalizar la jornada, con el acto de escrutinio y cómputo de votos, tuvimos que inutilizar 380 boletas. Esto quiere decir (y coincidió cuando contamos las boletas contenidas en la urna) que sólo votaron 290 personas. ¡Increíble! Más del 50% de mi distrito electoral decidió no votar. Lo mismo fue informado en las estadisticas que mostraron los noticieros y en las declaraciones de los candidatos contendientes. ¡El abstencionismo es mayor a la mitad!

Quizá suene fuerte, pero lo que esto refleja, es que menos de la mitad de las personas contenidas en el padrón electoral somos ciudadanos. Sólo los que votamos y participamos en casillas tenemos el derecho de nombrarnos ciudadanos.

Los noticieros mienten, afirman que ganó Eruviel, el candidato del PRI, y que perdieron Encinas, candidato del PRD y Bravo Mena, candidato del PAN. Pero la realidad es otra,  ganó el abstencionismo y perdimos todos los mexiquenses que sí nos consideramos ciudadanos.

Quizá intencionalmente decidimos llamar a esto democracia y no politeia; el poder del pueblo, y no el gobierno de los ciudadanos.

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