Triste, pero cierto…

Por: Gabriel Aguirre Marín

Escritor invitado

Twitter: @rockpolitiks

Es difícil no hablar de los resultados electorales en los Estados de México y Coahuila del pasado 3 de julio, en los que el PRI ganó todo lo que podía ganar.

Al respecto se han hecho ya muchas lecturas. Revisemos algunas de ellas y con ánimo crítico, construyamos el análisis:

Primera lectura, ¿el resultado de las elecciones en el Estado de México y Coahuila adelantan el resultado de las elecciones presidenciales del 2012? Falso. El mencionado ejercicio electoral no es ni cercano reflejo de lo que será la elección presidencial por las siguientes razones:

  1. Todo México no es territorio “Peña Nieto” o “Moreira” como lo son el Estado de México y Coahuila. En dichos estados el PRI ha creado una superestructura (gobierno-partido-sectores-sociedad) que ha redituado dividendos políticos reflejados en una base social comprometida (algunos dirán cooptada) que está profesionalmente organizada para votar, invitar a votar y cuidar el voto a favor de este partido político. En otros estados esta misma estructura pertenece al PAN (Jalisco, Guanajuato) o al Partido PRD (Distrito Federal), sólo por mencionar algunos casos.
  2. Tanto en 1999 y 2005 el PRI resulto ganador por una amplia ventaja en los procesos electorales a Gobernador de los Estados de México y Coahuila. En 2000 y 2006 el PAN gano la elección presidencial.
  3. El abstencionismo fue un factor clave para que el voto duro se impusiera en el Estado de México y Coahuila. En estos estados el fenómeno llego a rondar el 50 por ciento. Sin embargo, resulta más que evidente que las elecciones presidenciales han movido a más electores a participar y por tanto el ánimo que prevalezca durante el 2012 será fundamental para convocar o no, a más ciudadanos a las urnas.

Segunda lectura: ¿el PRI ganó porque hubo ciudadanos “irresponsables” que no quisieron salir a votar? Falso. La realidad es que ninguno de los candidatos y los partidos que representan le significó “algo” a la mayoría de los ciudadanos como para motivarlos a votar por una u otra opción. Eso, dijera Metallica, es triste pero cierto.

Esta vertiente del análisis es la más preocupante del resultado del proceso electoral del pasado 3 de julio y ésta sí podría representar un severo riesgo para el avance democrático de nuestro país. Me explico:

Mi tesis es que los partidos políticos, en su configuración actual han dejado de representar una verdadera opción de propuesta, desarrollo y mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos y se han estancado en un círculo vicioso que no les permite ver más allá de una realidad ficticia que ellos mismos se han creado. Han hecho de la política un modelo para vivir y no para servir.

Ejemplo de ello es que cuando los partidos de oposición (para el caso del Estado de México y Coahuila, nos referimos al PAN y PRD) acusan al PRI de viejas prácticas, de coacción y compra del voto, además de ser incapaces de demostrarlo, alegan elementos que impiden construir una verdadera democracia como la participación efectiva o la igualdad en el voto y sobre todo la necesidad de que todos los ciudadanos participen en la construcción de la una vida y cultura democrática efectiva y eso está bien por que es una realidad, pero en concreto, evaden la necesaria autocrítica que los podría llevar a entender que si perdieron la elección es por que no le representaron nada a los votantes.

Es verdad que el PRI gana todo y muy bien para los correligionarios de esta opción política pero muy mal para el resto de los ciudadanos, pues las condiciones en las que este partido gana no permiten identificar a una opción renovada de propuesta o de transformación. Más bien, este partido político persiste un apostar por la continuidad y con ello queda la sensación de encontrar caras nuevas con viejas prácticas y eso desde mi punto de vista no será bien valorado por un voto joven y volátil en la elección presidencial del 2012.

¿Se puede rescatar algo de los resultados del proceso electoral del pasado 3 de julio? Eso dependerá de todos nosotros, si es que estamos dispuestos a exigir a los partidos políticos una severa autocrítica que los lleve preguntarse si están respondiendo a la expectativa del ciudadano mayoría, ese que no milita en ningún partido pero que exige mejoras concretas a su forma de vida y entorno. Éste no es otro que el votante promedio que aún no está convencido por ninguna opción política-partidista rumbo a la contienda presidencial. A este sector deberán responder los políticos con propuestas y acciones tangibles si quieren ganar el 2012. De lo contrario, las cosas, seguirán igual…”you know it´s sad but true”.

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