¿Qué es el estilo?

Por: Elizabeth Gutiérrez

Twitter: @elinauta

 

Dar respuesta a esta pregunta se antoja complicado si se pretende no caer en la trampa de la glorificación del artista, pero tampoco en la de la simplificación extrema de su quehacer. El estilo no puede ser algo cuasi-divino, que le sea “dado” al artista por algún tipo de inspiración o experiencia superior, pero tampoco puede reducirse a alguna habilidad técnica desarrollada cuidadosamente, con precisión y trabajo arduo.

Considero que el estilo debe surgir de la individualidad del artista, de su peculiar forma de existir en el mundo y de cómo lo percibe y lo expresa. Para explicar de modo más adecuado lo que esto implica debemos hacer un breve análisis de la percepción. Una de las suposiciones más difundidas en nuestra época y derivada del modo de pensar científico es que el mundo y los objetos son independientes de quien los observa. La percepción sería entonces, el acercarse a dichos objetos y tratar de conocer sus atributos o sus cualidades tan precisamente como nos lo permitan nuestros sentidos.

No obstante podría ser más cercano a la realidad definir la percepción no como un mero reflejo deslucido de los objetos, sino como el resultado de una interpretación continua que emerge de nuestra capacidad de comprender, que a su vez tiene sus raíces en nuestro cuerpo. Al hablar de comprender, en este sentido, no me refiero a una comprensión teórica como quien entiende un postulado matemático o científico. El comprender que surge de la percepción es más cercano a un “poder hacer”, como quien comprende el estar en una hamaca sin tener ninguna idea de cómo funciona su sistema de balance.

Entonces, la percepción es el resultado de nuestra inherencia en los objetos y de su inherencia en nosotros como seres corpóreos: es una mutua implicación y determinación. El cuerpo, lejos de ser simplemente el vehículo imperfecto por el cual nos acercamos al mundo, es de la mayor importancia, pues nuestro conocimiento fundamental del mundo proviene de haberlo explorado con nuestro cuerpo. Es con el cuerpo como obtenemos el significado primario de las cosas, del cual podemos obtener después un conocimiento teórico.

Al actuar e interactuar con los objetos, el cuerpo no encuentra un significado que existía ya previamente, sino que su propia actividad hace surgir ese significado en una inherencia mutua entre el objeto y quien lo percibe. Esto quiere decir que cada ser humano tiene una específica manera de ser cuerpo, esto es, de existir corporalmente y relacionarse con los objetos que lo rodean.

De este modo el estilo puede ser definido como una exigencia de la percepción (siguiendo a Merleau Ponty). El estilo es un sistema personal de equivalencias que el artista conforma para expresar el mundo tal como él lo ve. A través de este sistema de equivalencias produce una “deformación coherente” del mundo en la que concentra en una dirección determinada y explícita el sentido que él nota de manera dispersa en la percepción.

Picasso solía decir: “Yo no busco, yo encuentro”. Así el estilo no puede ser solamente una cierta manera de ejecutar un arte que sea buscada de forma expresa para lograr un resultado único o novedoso, y tampoco es solamente el modo de presentar una idea. Por el contrario, el estilo se encuentra profundamente anclado en una particular manera de percibir y crear significado.

Puesto que la percepción no es una mera copia deficiente de la realidad, el estilo no se reduce a una traducción del significado encontrado en las cosas en términos pictóricos, escultóricos o musicales, sino que es creación de sentido.  La percepción es un acto creativo, contiene ya el estilo propio del artista. Éste toma elementos que ya existen en el mundo, los transforma y los recombina de una manera que se encuentra sugerida en su percepción. Esto le exige renovar los medios de significación del lenguaje, ya sea verbal, visual, sonoro o cualquier otro.

Una obra que es considerada como tal, es la puerta al dominio de la experiencia primaria del artista, pues lo que éste dice no es más que su encuentro con el mundo.  No se trata de un ser humano con una experiencia más elevada que la del resto; por el contrario, su vida empírica y corpórea son las que fundamentan su arte. No es un ser fuera del mundo, sino uno increíblemente cercano a él. Interroga el mundo y es interrogado por él. Y esa peculiar y sincera manera de existir, percibir y cuestionar su entorno, es lo que constituye su estilo en las artes.

 

5 comentarios en “¿Qué es el estilo?

  1. Gracias por el comentario Dan! Exacto, por eso me gusta mucho la afirmación de que la percepción misma es ya un acto creativo. Frente a las definiciones de percibir como algo pasivo, neutro, puramente receptor; frente a quienes consideran los sentidos como medios imperfectos de los que es preciso desconfiar, me gusta mucho la reivindicación de lo vivo, lo múltiple, lo impreciso pero rico en sentido.
    Pero no entendí la nota final, qué hay entre los corchetes?

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  2. si a través de esta idea descubriéramos que mas allá del arte, procesamos nuestro entorno y devolvemos al exterior nuestra idea (entiéndase percepción) del mundo podríamos todos ser artistas, o sencillamente llegar a la conciliación del eterno malentendido humano.

    Nota: Mi cerebro que decidió leer este post libremente, se resistía a entenderlo, teme aceptar los nuevos <> del exterior

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