Nuestra calle de Coyoacán

Por: Regina Oviedo Pasquel

Twitter: @oh_regina

 

 La clara muchedumbre de un poniente

ha exaltado la calle,

la calle abierta como un ancho sueño

hacia cualquier azar.

La límpida arboleda

pierde el último pájaro, el oro último.

La mano jironada de un mendigo

agrava la tristeza de la tarde.

Jorge Luis Borges

 

El sábado en la tarde mantuve una extensa conversación con la Arq. y amiga María Molina, a la cual dedico este post. Ella me contó muchas cosas acerca de Coyoacán y sobre los cambios que ha habido en éste debido a la modernidad. Ese mismo sábado en la noche visité este hermoso sitio con varios amigos buscando un restaurante para platicar y pasar un buen rato. Mientras tanto, caminamos tranquilamente por las tradicionales calles que todavía estaban decoradas con luces tricolores que, junto con los faros, alumbraban las casas y banquetas.

Los cambios que la modernidad trae funcionan como quimeras que intentan mostrar avances en estos lugares y que, sin darse cuenta, hacen que sea posible su desaparición, pero debemos recordar que es nuestro deber como ciudadanos mexicanos conservar nuestros sitios históricos que también fungen como principio de tradición. La arquitectura mexicana es uno de nuestros grandes legados y hay que reconocerla y protegerla como tal. La vida de las calles de México habita en la cotidianeidad de todos sus ciudadanos a diario, la dicha está presente en todos los detalles y en la vida social que se lleva en ellas.

Para empezar, hay que conocer la historia de nuestro país y de los lugares que planeamos conservar. Coyohuacan viene del náhuatl que significa “lugar que posee coyotes”. Cuando llegaron los chichimecas al valle de México en el siglo VII fundaron, lo que hoy es Coyoacán. Posteriormente llegaron los toltecas, pero fue un tepaneca nombrado Tezozómoc el que le dio el rango de ciudad. Posteriormente Cortés consideró que era una buena zona por estar cerca de una laguna y por ser ideal para mandar ataques, además, fue uno de sus lugares favoritos de retiro.

La historia está también presente en las leyendas que hay. Una de las más conocidas es la leyenda de la virgen del callejón del aguacate. Esta virgen se encuentra en una hornacina, de la que se dice que si te voltea a ver con los ojos verdes es porque anuncia tu muerte. Estas leyendas han sido conservadas por sus ciudadanos, son cosas que nos gustan tanto que nos marcan e impregnan nuestras vidas y como resultado nos identifican como mexicanos.

A pesar de los cambios que han traído las calles, el alumbrado, las casas, el entubamiento, y el cableado subterráneo, los mexicanos seguimos viendo este lugar como un sitio de historia y tradición, así que les pido que ayudemos todos a conservarlo. Si logramos mantener estos lugares, las iglesias, casas, colores y demás, seguirán siendo recordadas, al igual que tantas leyendas que traen a la vida al apasionante folclor mexicano, o como dice la leyenda, muerte al que vea los ojos verdes de la virgen del callejón de los aguacates.

 

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