Alíate a tus “enemigos”

Por: Ana Belén Díaz

Twitter: @anabee2

 

Cuando emprendemos un negocio siempre nos fijamos en la competencia, cuánta existe, quién es, qué porcentaje del mercado ocupa, es directa o indirecta, etc. Buscamos los rasgos de nuestra empresa que nos diferencien de las otras, aquello que nos dé un valor agregado sobre los competidores y nos posicione como la mejor opción.

Pero en este momento me gustaría enfocarme en el punto contrario, la sinergia entre las empresas.

¿A qué me refiero con esto? Empecemos diciendo que la sinergia según la Real Academia de la Lengua Española es la acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales. Pero, creo que es más claro si nos basamos en su etimología, sinergia proviene del griego y significa cooperación.

Eso suena un poco ilógico, ¿Cómo podemos cooperar con la competencia? Es casi como pedirle a un corredor que le ayude al otro cuando ambos buscan llegar primero a la meta, sin embargo,  puede llegar a ocurrir.

Durante algunas carreras de larga duración, los corredores se van alternando la primera posición con la intención de evitar la fatiga extrema causada por el viento en contra y soportar así el largo camino.

Este ejemplo se puede aplicar a las empresas y en eso se basa la sinergia. Generalmente, estas alianzas se hacen cuando las empresas enfrentan momentos adversos, como la crisis en la economía o que el sector al que pertenecen presenta una caída, pero también como resultado de la alianza de otras empresas, si no te unes desapareces.

También podemos hacer sinergias con empresas al saber que ambas tenemos el mismo propósito, generar ganancia. El compartir cierta información, tecnología, metodología e incluso fuerza laboral permite a ambas empresas aprender y crecer para alcanzar sus objetivos, complementando sus conocimientos de una manera rápida y efectiva gracias a la experiencia de los demás.

La sinergia se logra cuando se eligen empresas con las que compartimos intereses y que complementan nuestras destrezas y capacidades. En pocas palabras, aquellas con las que conseguimos un crecimiento basado en fortalecimiento mutuo.

Esta unión de fuerzas se puede expresar como 1+1=3 o “dos cabezas piensan mejor que una”, tener una actitud abierta a la cooperación permite a las empresas a avanzar más que si sólo empleara sus medios, haciendo que el tiempo y recursos invertidos sean aumentados por la complementación de los de la otra empresa.

Es por lo anterior que, cuando hacemos la estructuración de la empresa, además de estudiar a la competencia debemos buscar aquellas empresas con las que podríamos hacer una sinergia en el momento oportuno.

Todo esto se resume en una frase de Alexander Graham Bell “Grandes descubrimientos y mejoras implican invariablemente la cooperación de muchas mentes”

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