Genios y niños prodigio

Por: Santiago Piñeirúa

Twitter: @spineiruaz

Hablar del término niño prodigio se presta a un universo de interpretaciones; a lo largo de los años me he encontrado infinidad de malinterpretaciones de lo que la gente cree que es un niño prodigio y cuáles son sus características más comunes. La gente tiende a pensar que un niño prodigio y un genio son la misma cosa y no necesariamente es verdad. Ni todos los niños prodigio han llegado a ser genios ni todos los genios han sido niños prodigio. Son dos cosas que, aunque a menudo van de la mano, no son lo mismo.

Un niño prodigio es una persona que en edad infantil ha sido capaz de decodificar y entender con maestría una actividad humana que a un individuo normal le tomaría desarrollar hasta su vida adulta. Es decir, es un niño que logró entender antes de tiempo cómo funciona cierta área del hacer humano. Normalmente los niños prodigio destacan en el arte, en la ciencia y en las matemáticas, pero pueden brillar en cualquier área, y su característica principal es el poder hacer las cosas como adultos a temprana edad. Un genio, a diferencia de un niño prodigio, tiene la capacidad de ver más allá que las personas normales, es decir es alguien que puede dominar una actividad humana de manera más profunda que una persona común. El genio innova y propone, descubre y realiza; ve más allá de lo que los demás vemos. El niño prodigio entiende el saber humano prematuramente. Ahora bien, el niño prodigio y el genio a menudo van de la mano porque el ser niño prodigio ya sugiere una inteligencia superior desde sus inicios. Esto puede, mas no siempre se da, llevar al individuo a desarrollar nuevos caminos hacia el entendimiento humano y convertirse así en un genio.

En mi mundo musical, he coincidido con personas que han sido niños prodigio pero que no han sido genios. Por ejemplo: mi primer compañero de habitación en Nueva York me enseñó unas grabaciones de cuando era niño. Estaba tocando el concierto Emperador de Beethoven a los catorce  años como si fuera un adulto. ¡Me quedé impresionado! Fue algo impactante escucharlo tocar de esa manera. Pero hoy por hoy ya no ha hecho nada más. Su nivel llegó al de un adulto desde que era pequeño y no creció mas allá. Tal vez sea falta de trabajo, quizás no tuvo la motivación… no lo sé. Pero definitivamente no es diferente a los adultos que han logrado ser músicos profesionales de buen nivel. Sin embargo, he escuchado otros músicos, amigos míos, que a pesar de tener una infancia normal, han logrado llegar a niveles artísticos estratosféricos. Ellos han trabajado muy duro, pero sobre todo han trabajado bien, con conocimiento. Han logrado optimizar todos sus esfuerzos para sacar el mejor provecho de las cosas, alcanzando así una capacidad de trabajo inigualable. Esto los ha llevado a ser genios.

Me gustaría mencionar algunos mitos sobre los niños prodigio y los genios:

De una vez por todas quiero acabar con la idea de que Wolfgang Amadeus Mozart hace a los bebés de hoy genios o les da una capacidad intelectual superior. Por alguna extraña razón las señoras de hoy creen que un disco de Mozart y la emulsión de Scott son lo mismo. Esto es falso. Lo que sí hace es desarrollar una sensibilidad hacia la música del gran genio y prodigio que fue W. A. Mozart y hacia otras artes. Esta sensibilidad después se traduce en un mejor desempeño en sus actividades escolares pero no les da poderes mágicos.

Otro mito muy común es pensar que los verdaderos genios nacieron sabiendo todo. De nuevo quiero acabar con la idea de que Mozart fue parido por los dioses porque a los seis meses de edad ya había escrito diez sinfonías, o que nació sabiéndolo todo. Mozart fue un niño prodigio, efectivamente. También fue un genio, y su característica más importante es que fue un grandísimo trabajador. Dedicó su vida a trabajar en su carrera y en su música. El talento te puede llevar hasta un cierto punto, pero el trabajo nos lleva mucho más allá. Mozart también tomó clases, también le costó trabajo y también aprendió a leer y a escribir como los demás.

Otra cosa que me gustaría aclarar es que hoy en día el término “genio” se usa de manera muy holgada. Todo el mundo es genio; cualquier persona que pueda hacer algo más o menos bien es considerado un genio. Esto es falso. Genio, Leonardo Da Vinci, genios, Johann Sebastian Bach, Beethoven, Einstein, Dalí, Steve Jobs, etcétera. Sí, son genios. Son gente especial, propositiva y con un talento e inteligencia sobresalientes. Nacieron especiales pero todos tienen una cosa en común: todos han sido grandes trabajadores y estudiosos de su área.

Así pues queridos lectores, el ser niño prodigio es un don muy grande, pero no depende de uno. El ser genio, sin embargo, no sólo se debe al talento sino a la cantidad de trabajo que uno invierte en lo que hace. Trabajemos, pues. Lograremos mucho más que si nos dormimos en nuestros laureles.

2 comentarios en “Genios y niños prodigio

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