¿A qué le temes?

Por: Regina Oviedo

Twitter: @oh_regina

“No temas ni a la prisión, ni a la pobreza, ni a la muerte. Teme al miedo.”

Giacomo Leopardi

¿Cuantas veces no hemos escuchado esa historia infantil titulada “Juan sin miedo” de los hermanos Grimm? ¿No sería fantástico no tener miedo a nada y con eso ganar una gran fortuna y volverte parte de la realeza?

El miedo paraliza, nos desarma y confunde. Uno piensa que es nuestro mayor enemigo y que es el responsable de que nos traicionemos a nosotros mismos ante diversas situaciones, pero hay algo que todos deberíamos entender: el miedo no es malo, se podría decir que es incluso necesario.

A veces parece una locura escuchar que el miedo es útil porque creemos que nada bueno viene de éste. Una de las primeras reacciones que aparecen con la presencia del miedo es el volverse más cauteloso, lo que lleva a tener más probabilidades de supervivencia. Es por eso que podemos comparar el miedo con el funcionamiento de una alarma, sabiendo que cuando se activa se dispara ante un peligro. Hay que recordar que la reacción debe de ser proporcional a las situaciones objetivamente peligrosas.

Al manejo de la sensación del miedo se le llama “regulación” y debe de desaparecer rápida y fácilmente cuando el peligro se termine. Como personas, tenemos la capacidad de controlar nuestra reacción ante un peligro concreto, lo que nos llevará a analizar las cosas con más detenimiento. Por otro lado están los miedos patológicos, de los cuales intentaré hablar en otro post.

¿Entonces, por qué no es lo mejor evitar los miedos? La respuesta sería que el hecho de evitarlos, no significa que no sigan ahí, sino que por el contrario los aumenta porque la creencia de la existencia del peligro perdura con más fuerza. La acción que lleva a enfrentar nuestros temores concluye en un cambio de nuestra emoción del miedo. Por tanto, la refección no basta.

Habiendo explicado el funcionamiento del miedo pasemos a ver sus ventajas: es una emoción que nos avisa ante un peligro y eso modifica tu actuar para sobrevivir. Esto se puede aplicar ante cualquier circunstancia, si alguien o algo te quiere hacer daño tanto como si es miedo a algo que todavía no ha pasado. Sea lo que sea hay que aprender a reaccionar y saber ver que el miedo no siempre es negativo y que podemos sacar muchas ventajas de éste.

Así que, estemos atentos a nuestros miedos. No siempre será malo enfrentarnos a ellos, pero a veces no nos gusta que nos recuerden que como humanos somos vulnerables.

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