Un vistazo a la historia de la música (segunda parte)

Por: Santiago Piñeirúa

Twitter: @spineiruaz

Hablamos de la historia de la música de manera muy breve en el post pasado. Lo que hicimos fue, a grandes rasgos, hablar de los ejes principales que dieron forma a la historia y que produjeron como resultado la música que fue compuesta en los siglos subsecuentes. Mencionamos en la Edad Media el nacimiento del canto gregoriano y la polifonía, desarrollados especialmente en las misas de los compositores del momento. Hablamos también de la música del Renacimiento, la cual toma mucha fuerza en su expresión secular. Fue esta música secular instrumental y vocal la que dio origen al género más importante del período barroco: la ópera.

En el barroco surge la ópera como resultado lógico de la creciente costumbre de contar historias de amor y otros temas no religiosos a través de canciones, y poemas escritos y cantados por los trovadores de la música antigua. Una combinación de la literatura, música, poesía, danza y drama dan como resultado la ópera, género que ha sobrevivido hasta nuestros días. Es importante mencionar que su nacimiento ocurre en Italia alrededor del año 1600, con el principio del barroco.

Mencionamos a Claudio Monteverdi y su ópera L´Orfeo, importantísima no solo por ser de las primeras sino también por hablar del poder de la música (especialmente cuando Orfeo cruza al inframundo a recatar a Eurídice, escena en la cual es obligado a utilizar la música para conseguir su transporte). Sin embargo, Monteverdi no fue el primero en escribir una ópera; el crédito se lo lleva Giacomo Peri, compositor de la primera ópera considerada como tal: Dafne, y unos años más tarde escribió Euridice, primera ópera que ha sobrevivido.

Con la ópera surgen dos géneros: Opera Seria y Opera Buffa, es decir, ópera seria u ópera cómica. Algunas variaciones de éste género resultan en la Zarzuela de España, la Opera Comique de Francia, el Singspiel Alemán y la Opereta de Viena.

Los principales compositores de ópera en el barroco son: Alessandro Scarlatti, Antonio Vivaldi y Claudio Monteverdi.

Otro género que define al barroco en cuanto a la música vocal es el Oratorio, obra narrativa musical que, a diferencia de la ópera, trata de temas religiosos, no tiene danzas ni representación escénica debido a que estaba diseñada para ser representada dentro de la iglesia. Aquí les pongo un link de un movimiento de lo que probablemente es el oratorio más famoso de todos los tiempos: el Mesías de Handel, obra que narra la vida de Cristo. Al famoso Mesías le pertenece el Hallelujah, movimiento en el cual, con solo cuatro minutos de música, se da vida al dogma más importante del Cristianismo que es la resurrección de Cristo. He aquí el video.

Además de la ópera en el barroco tenemos un desarrollo muy importante en la música instrumental. El concerto o concierto es una obra que viene de la palabra italiana concertare, que significa dialogar. En un concierto se tiene uno o varios solistas que dialogan con una orquesta. La obra generalmente tiene tres movimientos y en el barroco solían ser obras cortas. El grupo de conciertos más famosos del barroco probablemente sean los cuatro conciertos para violín y orquesta del compositor Antonio Vivaldi comprendidos en las cuatro estaciones.

Escuchen, pues, el solo de violín y el diálogo que tiene con la orquesta:

Otra variante del concierto es el Concerto Grosso, un concierto en el que se tiene más de un solista, como en los conciertos de Brandemburgo de Johann Sebastian Bach, o los conciertos de Arcangelo Corelli. He aquí un ejemplo:

Un género diferente que surge en el barroco son las suites, llamadas así por ser un compendio de danzas como la Allemande de Alemania, la Zarabanda de España, la Giga de Inglaterra, o la Courante de Francia.

Bach escribió cuatro suites para orquesta y quizás la más famosa sea la tercera, que tiene la famosísima Aria que sirve como interludio de las danzas. He aquí el video:

Uno de los ejes más importantes del barroco fue la composición del Clave Bien Temperado de Johann Sebastian Bach, dos sets de 24 preludios y fugas para clavecín (ahora tocados en piano) cada uno, dispuestos en las 24 tonalidades distintas. Se escribieron en 1722 (año en el que Jean Philippe Rameau escribió su tratado de la armonía el cual definió nuestro lenguaje musical hasta el siglo XX) y 1744 respectivamente.

He aquí el preludio y la fuga con el que Bach decide abrir una de las obras más importante de la historia:

En estas obras Bach lleva a su máxima expresión la polifonía que había surgido dese tiempos medievales. La polifonía o el contrapunto (arte de combinar dos o mas melodías) se vuelve imitativa, es decir, las voces se van imitando unas a otras. Las tres formas principales del contrapunto imitativo en el barroco son: la invención, la fuga y el canon.

En mi siguiente post seguiré con la tercera parte de este escrito, en el que hablaré del nacimiento de la sinfonía como género del clasicismo.

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