Hasta que el viento se lo lleve…

Por: Regina Oviedo Pasquel

Twitter: @oh_regina

 

“Proteger a los malos trabajadores siempre se vuelve en contra de todas las partes implicadas, incluido al trabajador mismo.”

Jack Welch

Imagina que estás parado en medio de una calle. El semáforo frente a ti está en rojo y no se ve coche alguno por la avenida. El aire sopla levantando todo papel y hoja a la vista y tu pelo vuela. Poco a poco un pedazo de periódico vuela hacia ti y choca en tu pierna, cuando lo tomas lees el encabezado impreso en el frente que dice con letras grandes: “Ignoran problemas en X”.

El viento sigue soplando y con decepción de lo leído dejas ir ese papel impreso. De pronto otro papel choca contigo pero esta vez te da en la cara cuando te lo quitas lees “Problemas fuertes en X”. Esta vez estás confundido pero una vez más dejas que el insistente viento se lo lleve. Después de un rato el viento cesa y te aburres de estar en la calle, pasas por un puesto de periódicos y “X quiebra” es la primera noticia que lees.

Hay que ser cautelosos en nuestra vida y saber observar los problemas que surgen. Todos hemos vivido situaciones en las que nos han mentido o en las que nosotros mismos mentimos y después el problema crece al ser detectada esa mentira. Dentro de una empresa esto es esencial. Si alguien ha cometido algún tipo de fraude o es un problema para la empresa hay que detectarlo y controlarlo, ya que si te esperas a que el viento se lo lleve, sólo harás que el inconveniente crezca.

Tomemos por problema el engaño de alguno de nuestros empleados: está llevándose dinero que no le corresponde o incluso trata mal a otros empleados. La detección puede ser la parte más importante. Si el problema es ubicado desde el principio se puede arreglar de una manera más simple. Las medidas de control pueden ser muchas, desde una leve amonestación hasta despedir a la persona, pero siempre hay que saber actuar en el momento indicado. Por otra parte una mano firme será requerida en la mayor parte de las circunstancias para evitar que la empresa sea perjudicada.

Si el encargado de algún área (ya sea director o superior) se hace de la vista gorda sólo provocaremos un lapso de olvido, que, como todo lapso, llegará al final que, en este caso, será encontrar el pasado problema nuevamente, pero intensificado. Así que antes de cualquier cosa te recomiendo reaccionar a tiempo  y de la forma correcta, para esto tienes que saber si es tu responsabilidad o no y tomar la decisión en el tiempo correcto, además de no hacer una “excepción” con acciones que pueden perjudicar fuertemente a largo plazo porque la persona es considerada agradable o “muy cercana”.

Es aquí donde tener reglas claras en la empresa ayuda mucho, ya que marca rangos de desarrollo. Cuando surge un problema de importancia con una persona dentro de una empresa no se pueden hacer excepciones, ya que en este caso hay que pensar por el bien de la empresa y hacer lo mejor para que no salga perjudicada, como dice Jack Welch, ex CEO de General Electric.

Los problemas no se arreglan dejándolos en el olvido. Hay que saberlos enfrentar y para esto se debe de distinguir si es tu responsabilidad o si no, en la empresa esto es muy relevante ya que la autoridad tendrá siempre la última palabra. Es responsabilidad del jefe hacer un ambiente agradable y efectivo de trabajo. El futuro de una empresa depende en gran parte en su buena organización y en su ética, teniendo en cuenta bases firmes para el personal (no extremistas) y de esta forma la empresa evolucionará de la mejor manera.

 

 

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