Caminar sin ojos o caerse con ellos

Por: Regina Oviedo

Twitter: @oh_regina

Hace una semana iba caminando hacia Revolución y antes de cruzar la calle escuché una voz cerca de mí que decía: “¿Hay alguien ahí?” Cuando giré la cabeza para buscar de dónde venía esta voz, encontré que su fuente era un señor de edad madura que cargaba un bastón blanco, delgado y largo. Una vez habiéndole respondido, me pidió ayuda para cruzar la calle y para encontrar un camión que lo llevara a su destino. En el camino me dijo que la calle estaba sumamente maltratada, lo que hacía muy difícil pasar sin tropezarse y después me preguntó si alguna vez me había caído como consecuencia de este déficit. Le dije que sí. Se rió levemente y comentó que él nunca se había caído en la calle porque siempre iba “con muchísimo cuidado”. Lo que dijo me dio mucho en qué pensar ese día.

Todos tenemos nuestras ventajas y desventajas, pero hay que saberlas conocer para poder aprovecharlas o evitarlas según sea conveniente. Además, hay que recordar que el ser humano es por definición “animal racional”, lo que implica que seamos seres sociables por naturaleza y debemos de hacer uso de la sociedad para salir adelante y mejorar lo que sea perfectible. Ya que el hombre es un ser sociable por naturaleza, también es necesario que sea un ser político por naturaleza; eso significa que para que mejore personalmente debe de aprender a desenvolverse de una manera correcta dentro de la sociedad en la que vive.

Si tú eres hábil en alguna cosa debes aprovechar esta cualidad, pero siempre encontrarás aquél defecto que te representa una barrera y que no puedes quitar de forma sencilla. Para esto vuelvo sobre el tema de la naturaleza humana recordando que vivimos rodeados de otras personas, con distintas cualidades, que nos pueden ayudar y a las que podemos ayudar. Nadie es bueno en todo, por más que sea un genio, siempre hay áreas que nos cuestan más trabajo que otras. Debido a esto hay que conocer las capacidades de los demás y saber trabajar en equipo.

Siempre es bueno “recibir una mano” y hay que aprender a hacerlo. Si no reconoces que necesitas ayuda, desde la vida cotidiana hasta la laboral, no podrás evolucionar de la misma manera. Cuando alguien sabe trabajar en equipo sabe reconocer las deficiencias de los demás e informárselas y reconocer las propias cuando los demás las señalen.

Cuando el señor mencionado al principio del post me pidió ayuda para cruzar la calle tuvo que reconocer que no podía hacerlo solo y cuando me preguntó si me había caído yo tuve que reconocer, no sin cierto dolor en el orgullo, que sí me había caído, ya fuera por usar tacones, caminar rápido o simplemente por no poner la atención necesaria, pero sí me había pasado, cosa que al señor que ayudaba no. En eso yo tengo que aprender de él, saber que tengo que caminar con más cuidado, como me propuso indirectamente.

Si alguien más puede ayudarnos a ser mejores hay que aprovecharlo y no ser tercos al aceptar sus consejos o ayuda. Si una empresa aplica esta forma de relación entre las personas que la componen, les aseguro que podrá mejorar tanto externa como internamente. Un presidente de empresa necesita de su gente para poder sacar a flote las cosas, y los empleados necesitan al presidente como guía para que ellos al mismo tiempo mejoren con la empresa. Ambos deben señalar los problemas de los demás y ayudar a solucionarlos, sin olvidar tener un punto de vista objetivo en todo momento.

La objetividad puede ayudarnos a identificar los verdaderos problemas y a tener propuestas de mejora más claras. Cuando propongamos alguna mejora debemos evitar la exageración y tener tacto, y cuando nos toque recibir críticas hay que saber aceptarlas con humildad y considerar sinceramente si son acertadas o no. Lo importante es estar siempre dispuestos a escuchar y mejorar. La experiencia que tuve con este señor me enseñó que no porque alguien sea ciego está condenado a caerse, mientras que yo, con mi vista sana, soy suceptible de tropezarme como cualquier otro. Hay que ser humildes, pues sólo el que reconoce que es falible tiene la capacidad de pedir ayuda y de ayudar verdaderamente a los demás cuando se equivocan.

2 comentarios en “Caminar sin ojos o caerse con ellos

  1. Me encantó el post. Tienes mucha razón, el problema es que ahora muchos nos creemos mejor que los demás y creemos que nos hacemos menos si pedimos ayuda, pero es cierto que todos necesitamos ayuda; imagina lo que sería de México si todos nos ayudaramos unos a otros. Indudablemente seríamos mucho más felices y no habría tanta tristeza y desesperación. Felicidades Regina.

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