¿Tu cuerpo es un obstáculo o es un puente?

Por: Natalie Despot

Twitter: @Natdespot

Hace unos meses en la FES Acatlán me invitaron a presentar una ponencia para el Coloquio de Filosofía del Cuerpo. Fue así como me puse a reflexionar sobre esta realidad asombrosa, que siendo tan íntima a nosotros muchas veces nos resulta obscura. Cuando Gabriel Marcel se planteó la misma temática, con una clara retórica, mostró cómo el cuerpo humano es una realidad insondable e incapaz de encerrarse en un concepto:

“Por ahí se explica lo indefinible que hay en la existencia puesto que el hecho de que mi cuerpo sea mi cuerpo, no es algo de lo cual pueda yo tener verdaderamente una idea, no es algo conceptualizable. Diré que en el hecho de mi cuerpo hay algo que transciende a lo que cabe denominar su materialidad, algo que no se reduce a ninguna de sus propiedades objetivas, y el mundo no existe para mí sino mientras lo pienso, mientras lo aprehendo como enlazado conmigo por el mismo hilo que me une a mi cuerpo”

A lo largo de la historia, el cuerpo humano ha adquirido una serie de connotaciones, la mayoría de veces negativas. Por ejemplo, para Platón y otros pensadores clásicos el cuerpo es la cárcel del alma. El ser humano es su alma, y si ésta se une al cuerpo a causa del pecado, de este modo, el cuerpo un castigo y medio de expiación. De aquí se derivó posteriormente toda una concepción ascética (incluso en el cristianismo) encaminada a liberar al alma, para lo cual era preciso despreciar el cuerpo y someterlo a una serie de duras disciplinas enfocadas a controlar los placeres sensibles.

Me propuse reflexionar sobre nuestra corporalidad desde un punto de vista fenomenológico, es decir, libre de prejuicios o consideraciones previas y traté de ir al fenómeno puro y dejar que él mismo hable. Lo primero que noté es que el cuerpo, antes que ser una cárcel, es una “puerta al mundo”, es mi cuerpo el que me lleva al contacto con otras realidades materiales y al encuentro con las otras personas.

Así mismo, es nuestro cuerpo lo que nos instaura en el tiempo, en el constante cambio, haciéndonos sensibles y vulnerables. Nuestro cuerpo es nuestro punto de referencia con el resto de los objetos del mundo, pero las relaciones que tenemos con éstos no son del mismo tipo. Por ejemplo, cuando me relaciono con los objetos físicos e inanimados, mi experiencia se puede describir en términos cuantificables y medibles, pero si me refiero a una alteridad subjetiva (una persona), la mera descripción física queda pobre e inadecuada. El filósofo lituano, Emmanuel Lévinas retrata esta verdad con una retórica hermosa:

“La piel acariciada no es la protección de un organismo, una simple superficie del ente; es la distancia entre lo visible y lo invisible, algo casi transparente, más fina que aquello que justificaría aún una expresión de lo invisible por medio de lo visible.”

El contacto con otro cuerpo humano expresa una dimensión inabarcable, una visión o sentido que opera más allá de lo visible. Nuestra sensibilidad está cargada de intencionalidad y afectividad, de tal modo que en tan solo un instante compromete a toda la persona. Mi cuerpo no es un instrumento del espíritu, sino el encuentro mismo del espíritu y la materia. No es que el cuerpo sea el representante visible de un alma invisible, sino que es el manifestarse mismo de la persona como tal.

Es por ello que la ética comienza ante la presencia del otro. Cito a Lévinas:

“La ética comienza ante la exterioridad de lo otro, ante el otro, y, como nos gusta decir, ante su rostro que compromete mi responsabilidad por su expresión humana, la cual precisamente no puede, sin alterarse, sin fijarse, ser mantenida objetivamente a distancia.”

Con estas consideraciones, vemos que nuestro cuerpo no manifiesta la sola “exterioridad”, sino una dimensión insondable. Lamentablemente vivimos en una cultura en la el cuerpo se valora en la medida que presenta una buena apariencia, es más, se reduce al cuerpo a un objeto de consumo y poder. Esto no hace más que obscurecer más  nuestra condición corpórea y su sentido. Pero este punto será trabajado posteriormente.

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