Personas desechables

Por: Regina Oviedo

Twitter: @oh_regina

Hoy en día estamos acostumbrados a vivir en una cultura en la que la tecnología avanza tan rápido que, en menos de un año, lo que hemos comprado es una vieja versión y ya no es considerado “lo mejor”. Un buen ejemplo de esto es el nuevo iPad 3 que ya se anunció y todos buscamos tener uno ya que supera las expectativas del iPad 2. En este sentido, el mundo se encuentra en constante cambio.

No es malo querer lo nuevo, ni lo es el buscar alternativas que nos ayuden a facilitar nuestro trabajo, tampoco lo es saber que nuestros objetos son remplazables, el problema es cuando aplicamos este sistema a algo que no es un objeto, como a las personas que nos rodean.

Saber cuál es la utilidad de los objetos es necesario para su uso y para poder tener arte o ciencia; al fin y al cabo gran parte de la evolución del hombre ha sido producto de saber utilizar herramientas, pero tenemos que estar siempre conscientes de cuáles son los objetos y no confundir a las personas con ellos.

Hay jerarquías entre cada tipo de ser en la naturaleza y el ser humano, por obvias razones, no se encuentra en la misma categoría ontológica que las cosas y por tanto no puede ser visto como tal. Usaré la definición de Kant de hombre para explicar mejor el tema: el hombre es un fin en sí mismo. Kant no toma al ser humano como algo que te lleva a lograr algo, o sea, como un medio, sino que lo diferencia de las cosas y por tanto le da más importancia que a lo demás.

Si fuéramos un medio no tendríamos por qué preocuparnos por los demás y no sufriríamos cuando alguien nos abandona. Las personas no son objetos de los cuales nos podemos deshacer cuando nos hemos aburrido, tampoco son “intercambiables” ni “usables”. Las personas son para estar y trabajar con ellas.

Todos hemos escuchado de ciertas personas que “usan” a otras. Están en un noviazgo y no se lo toman en serio, dentro de una amistad se aprovechan del otro, incluso hay aquellos que no saben trabajar en equipo y buscan sólo su satisfacción.

Ningún tipo de relación puede funcionar si se ve al otro como objeto. Sin embargo, esto no significa que las otras personas no puedan ser consideradas como un bien para uno mismo.” Claro que pueden tener consecuencias positivas y que les puede ayudar a mejorar en varios sentidos, pero al mismo tiempo ustedes deben de ayudar a que los otros mejoren, debe ser recíproco.

Usar a una persona como objeto trae grandes repercusiones, se daña mucho a los demás y conduce a la soledad. Usar a todo aquel cerca de nosotros como objeto sólo hará que se alejen y que hagan lo mismo con nosotros. No podríamos considerar la felicidad, ya que gran parte de ser felices y de poder trascender consiste en amar y ser amados, ayudar y ser ayudados.

Si aprendemos a ver a los otros como los seres valiosos que son, comprenderemos incluso el valor que nosotros mismos tenemos y reconoceremos la dignidad que todo ser humano por el simple hecho de ser tiene.

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