Los hñahñú: gente del maguey

Por: Alberto De Legarreta

Twitter: @albertotensai

El estimado lector de este blog que esté familiarizado con mis publicaciones anteriores recordará que para mí la palabra “gastronomía” señala la cultura asociada con el proceso de alimentación de un pueblo. Recordará también que este proceso alimentario-cultural comprende tres momentos principales: la selección y creación de los ingredientes, la cocina o transformación del alimento y la comensalidad o el momento de consumo y del compartir de los alimentos.

He dedicado varios posts a los últimos dos, pero no suelo darles ejemplos del primer momento. Sin embargo, gracias a mi reciente incursión en la etnografía, tengo un estupendo caso del que me gustaría platicarles: la etnia hñahñú, la “gente del maguey” que habita el Valle del Mezquital, en el estado de Hidalgo, México.

Los hñahñú (término que significa algo así como “el que habla por la nariz”) son más comúnmente conocidos como otomí. Sin embargo, este último nombre proviene de la lengua náhuatl y desde tiempos de la Nueva España adquirió un sentido despectivo, de modo que es mejor evitarlo. Existen algunas comunidades hñanñú fuera del estado de Hidalgo, algunos dicen que incluso hasta California, pero no nos alejemos del Valle del Mezquital por ahora.

Para el visitante foráneo, nacional o no, el valle ofrece una vista que podría ser interpretada como desértica, pobre, de escasos recursos (por ello la significación despectiva del término otomí). Sin embargo, este no es el caso. La gente hñahñú ha aprendido a vivir de esta tierra y a encontrarle la riqueza que se hace evidente en la variedad y belleza de su gastronomía.

En la recién acontecida XXXII Feria Gastronómica de Santiago de Anaya, festival anual donde se reúne gente de todo el valle para festejar su cultura y promoverla entre los jóvenes y turistas, pude presenciar todo tipo de platillos tradicionales de una variedad aparentemente ilimitada: caldos, moles, gorditas, tacos, tlacoyos, tamales, mixiotes, barbacoas y ximbós preparados con insectos (escamoles, shagües, chinicuiles, caracoles, chapulines), mamíferos pequeños (ardillas, tlacuaches, conejos, zorrillos, borregos), flores (de garambuyo, gualumbo, sávila, palma) y vegetales de todos tipos (nopales, quelites, magueyes, chiles, calabaza, etc.). Las bebidas se preparan con tunas, xoconostle (tuna agria), flores, vaina de mezquite (árbol que da nombre al valle) y, desde luego, no falta el pulque, bebida fermentada del aguamiel del maguey.

Aunque el maíz es elemento casi omnipresente (sobre todo porque la tortilla es el principal cubierto en la feria), llama la atención la riqueza de platillos preparados con ingredientes provenientes del maguey (los chinicules nacen en sus raíces, las hormigas que producen los escamoles anidan cerca de ellos, el ximbó y los tamales se hacen con las pencas de la planta, el mixiote es la piel de las pencas jóvenes, el pulque y el aguamiel vienen de la “piña” o corazón de la planta, etc.) En una tierra calurosa y con relativamente pocas lluvias, el maguey y el nopal son las plantas dominantes del paisaje, pero la primera tiene una importancia cultural mayor a la segunda.

Como muchos otros pueblos indígenas de México, los hñahñú tienen una estrecha relación con el resto de los seres vivos basada en el respeto y el equilibrio. El maguey les provee de alimento, pero también se utiliza para construir viviendas (pues las pencas son duraderas y resistentes), para tejer sus vestidos (con la fibra de las pencas, o ixtle) y otras actividades que además pueden ser fuente de ingresos para ellos.

La relación que tiene el pueblo hñahñú con el maguey es íntima, llena de cuentos y leyendas populares de animales o dioses que le mostraron al hombre cómo aprovechar sus bondades. La planta no es una especie domesticada más, sino un aliado estratégico y un símbolo de identidad inequívoco.

Gente del pulque, los hñahñú han sido acusados de borrachos, pero de nuevo estamos pensando en prejuicios erróneos. El pulque es una bebida ritual (no siempre consumida con tales fines) con bajo contenido alcohólico y alto contenido nutricional. Sirve para tener fuerza en la pesada jornada laboral del campo, para compartir momentos agradables con los compañeros o parientes, para festejar o para elaborar salsas deliciosas.

En resumen, el maguey y otros productos cuyos usos son únicos en el Valle del Mezquital forman parte de la vida diaria y del pensamiento de los hñahñú. Verse privados de ellos sería, para ellos, verse privados de parte de su esencia. Esto es cultura alimentaria, es relación identitaria con el ingrediente, incluso antes de llegar a la cocina y poder ser consumido. En esto consiste el primer momento de la gastronomía.

Un comentario en “Los hñahñú: gente del maguey

  1. desde dolores hidalgo gto
    gracias por todo
    leí en una ocasión el nombre en ñañu, nombre anterior a cocomacan, nombre anterior a san cristobal y mucho más anterior a dolores hidalgo
    ojala y me lo puedas informar
    gracias

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