“Hacer que Google sea fácil es difícil”

Por: Emilia Kiehnle

Twitter: @e_kiehnlem

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a un evento que organizó Google México  para impulsar el desarrollo de las nuevas empresas en Latinoamérica. Una de las presentaciones que más me gustó fue la de Jim Ballentine, en donde nos platicó acerca de los principios de innovación en Google. La presentación fue muy rica en contenidos, pero hoy quisiera enfocarme en un punto muy particular que llamó mi atención. Jim nos dijo que para innovar no basta con tener un ambiente muy libre y creativo, lleno de colores y resbaladillas, sino que también tenemos que sufrir fuertes trabas y restricciones. Nos contó que cuando un jefe de proyecto le dice que necesita veinte ingenieros para hacer algo, él le dice que lo haga con cinco. Obviamente la persona a la que se le restringe de esta manera se presiona mucho y se estresa, pero es precisamente la presión la que hace que la mente se ponga a trabajar más allá de lo acostumbrado y genere cosas nuevas.

Hoy en día se habla mucho de los modelos de trabajo flexibles, que ayudan a las personas a sentirse más libres y a disfrutar lo que hacen, lo cual beneficia su productividad. Sin embargo, en este afán de mejorar nuestros ambientes laborales, nos hemos ido al otro lado del péndulo y se nos ha olvidado que el trabajo también requiere de esfuerzo y fatiga. Por más que nos guste lo que hacemos, nos vamos a cansar haciéndolo, y esto es bueno.

Hace poco se publicó en el blog de la Harvard Bussiness Review un artículo de Tony Schwartz titulado “Stress is not your enemy”, en donde el autor defiende que, aunque nos han hecho pensar que el estrés es una de las peores cosas que nos pueden pasar y que debemos evitar a toda costa, en realidad está bien y es incluso sano experimentarlo mientras trabajamos. La fatiga que naturalmente nos causa el trabajo es algo que nos fortalece y nos ayuda a crecer.

Según la tesis de Schwartz, el verdadero enemigo es el desorden, el cual provoca una falta de equilibrio entre el trabajo duro y el descanso. Nuestro problema es que no sabemos trabajar lo suficiente ni descansar lo suficiente. Pasamos el día haciendo muchas cosas sin enfocarnos a profundidad en el trabajo y al final se nos junta todo y nos volvemos locos con las miles de tareas que intentamos resolver en el último momento. Por eso nos desvelamos y vivimos agotados, sintiendo que rendimos muy poco.

El verdadero trabajo siempre va a requerir algo de desgaste. Es algo que parece obvio, pero mucha gente ya se acostumbró a pensar que la presión del trabajo es mala y es un signo de explotación laboral, cuando en realidad es una oportunidad para mejorar.

La fatiga que nos produce el trabajo nos fortalece. Entre más fuertes seamos, menos vamos a sentir el cansancio y vamos a rendir mejor.

Hace poco varios de mis alumnos se quejaron de un evento que hubo en la universidad. Me dijeron que había estado interesante, pero que se les había hecho muy pesado porque había durado toda la mañana. El deseo de mis alumnos por aprender era genuino, pero no querían fatigarse en el proceso, lo cual es imposible. Yo les expliqué que, efectivamente, estudiar es algo difícil, pero es como entrenar para un maratón: el primer día nos va a doler todo el cuerpo, pero después de varias semanas entrenando diario, vamos a sentirnos mejor y cada vez nuestro punto de resistencia va a ser mayor.

No es algo agradable. Trabajar duro duele, cansa y molesta. Pero al final es reconfortante, porque nos hace sentir productivos, fuertes y sanos. Además, cuando aprendemos a superar la fatiga y a sacar el trabajo a pesar de lo cansados que nos sintamos, nos ahorramos mucho tiempo de quejas y distracciones innecesarias que hasta nos agotan más y nos retrasan, obligándonos a desvelarnos y trabajar el doble de tiempo. ¿No sería mejor aprender a dedicarle un tiempo determinado de esfuerzo diario a lo que nos cansa y después poder utilizar el resto de nuestro tiempo en cosas más agradables como descansar, salir a algún lado o estar con amigos?

Huirle al cansancio no nos aporta nada, ni en lo personal ni en lo laboral. Hay que aprender a obligarnos a seguir aunque estemos cansados y a presionarnos un poquito. De este modo, no sólo nos fortaleceremos, sino que aprenderemos a crear cosas nuevas.  Que no se nos olvide que la creatividad va siempre de la mano con la fatiga.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s