Obras recordadas

Por: Regina Oviedo

Twitter: @oh_regina

La permanencia del hombre es un tema que se ha tratado desde muchos puntos de vista y en muchas ocasiones. Siempre le hemos dado importancia a la trascendencia hasta el punto de vivir buscándola en cada momento. Con alguna religión podemos encontrar respuestas en el ámbito divino y del alma, pero respecto al ámbito terreno seguimos teniendo dudas.

En la literatura, conocemos a muchos personajes que lo han intentado, desde Aquiles que buscaba que su nombre fuera recordado a lo largo de los años y por todas las personas por las obras que había hecho, hasta Jean Valjean que sólo quería una mejor vida y cuyo epitafio fue escrito a lápiz pero sus obras, para contexto de la historia de Los miserables, perduraron.

¿Será que la verdadera trascendencia es mientras nuestro nombre y obras sean recordados, o será que se da por medio de una vida que influya en la de los demás? ¿Por qué plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo antes de morir?

Como entenderá el que lea este escrito, no puedo decir que he encontrado el hilo negro, sino que la curiosidad es la que me ayuda a plasmar mis ideas. Por el momento creo que toda persona puede trascender con el simple hecho de vivir su vida. Habría que recordar que se encuentra la posibilidad de que sean actos negativos o positivos los que nos rijan y que hay que buscar siempre hacer lo correcto… pero ese es otro tema.

Al vivir nuestra vida afectamos a los demás, en distintos grados claro está; ello hará que las demás personas afecten a otros y así la cadena sigue su rumbo. Por tanto, estamos metidos dentro de una cadena causal que casi ni notamos pero que quizá sea nuestra forma de trascender.

Que nuestros actos se encuentran en dicha cadena provoca un impulso para las reacciones de otros y esta concatenación parece crecer en forma de fractales.

No todos podemos pasar a la historia como lo hizo Aquiles, el de los pies ligeros. Es sumamente difícil lograr hacer algo tan magnánimo que será siempre recordado. Pero todos podemos trascender como lo hizo en su historia Jean Valjean al afectar la vida de Cosette y Marius, entre otros.

Quizá nuestro epitafio se borre como el lápiz bajo la lluvia, pero la trascendencia a la que estamos llamados está al alcance de nuestra mano: se trata de vivir y hacer algo por los demás.

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