Ser un buen narrador de sí mismo

Por: Elizabeth G. Frías

Twitter: @elinauta

Words form the thread in which we string our experiences.”

Aldous Huxley

 

Hace poco, traduciendo una entrevista, me encontré con una palabra difícil de trasladar al español: edginess. Los diccionarios indicaban que podía traducirla como tensión o irritabilidad, términos que definitivamente no expresan el sentido de esa palabra. Pensé en traducirla mencionando un carácter provocador o desafiante, pero estaba segura de que la persona que la utilizó —una artista tratando de definir su obra— no estaría satisfecha con la traducción. Tuve que dejarla en inglés.

Las expresiones intraducibles son un tema que siempre me ha resultado atractivo, como la famosa saudade portuguesa, el francés dépaysement o el japonés wabi-sabi. Pero el intento de traducir edginess, una palabra que no sería críptica si no hubiera sido utilizada para describir algo tan personal como la propia obra, me hace pensar que también debe haber expresiones intraducibles para cada individuo, no porque carezcan de un significado preciso, sino porque las abrazamos de forma tal para narrar nuestras experiencias que terminan asumiendo un significado difícilmente comunicable en todos sus matices.

El acto de narrar nuestras experiencias —ya sea para nosotros mismos o al relatarlas a otros, por escrito o verbalmente— no se limita a repetir sin alteraciones, neutralmente, los hechos ocurridos. Al narrarlas, construimos y damos forma a nuestras experiencias; les damos un sentido definido y las ubicamos dentro de nuestra historia personal. Por eso, las palabras que utilizamos para hacerlo tienen un peso enorme y funcionan como anclajes de nuestra memoria y nuestras vivencias. Al volver sobre un momento particularmente alegre o doloroso de nuestra historia, por ejemplo, aceptamos ciertos adjetivos y tratamos de rechazar otros y, al hacer esas elecciones, transformamos el recuerdo.

El poder de las narraciones es impresionante. En el ámbito de la comunicación, por ejemplo, un consejo recurrente es que, para dar un mensaje de forma clara, es funcional contarlo como una historia. Los diseñadores y los artistas, por su parte, en muchas ocasiones utilizan historias para dar forma a sus piezas y buscan que ellas, a su vez, desencadenen historias en quien las mire y las utilice. Contar una historia también es un recurrido recurso didáctico. Las grandes mitologías son también historias asumidas por un pueblo entero, de un modo tan íntegro que se vuelven no sólo una forma de matizar su vida, sino la manera principal de entender el mundo.

El narrar nuestra propia historia es un ejercicio que hacemos constantemente de diversas formas. Las redes sociales, por ejemplo —y en especial Facebook con su biografía— son una forma bastante explícita en que acomodamos los acontecimientos para dar forma a nuestra historia del modo en que quisiéramos contarla. Pienso también en un consuelo muy generalizado: la creencia de que los episodios malos en nuestra vida suceden en razón de algo bueno que vendrá después —”todo pasa por algo”, dice la gente. Aunque estoy en desacuerdo total con esa afirmación, pienso que refleja el deseo enorme de saberse parte de una historia que tendrá un sentido, un final alegre y justo, aunque en el momento presente parezca carecer de él. En esa medida, es un buen recurso narrativo.

Justo o injusto, ficticio o verdadero, lo cierto es que ese sentido que buscamos encontrar en nuestras experiencias a menudo viene en forma de historia, una historia que se vuelve más clara conforme pasa el tiempo. Ser buen narrador de sí mismo es una habilidad muy útil mientras esperamos a ver cómo se desarrolla ese relato o, mejor aún, ser buen narrador de nuestras propias experiencias no es esperar a que el relato se desarrolle, sino construirlo conforme avanza. Además, es una de esas formas de apropiarse de una disciplina artística, quitarle lo rimbombante y usarla en la vida diaria, algo que me gusta llamar arte con minúscula. Como alguna vez dijo Ira Glass, “Great stories happen to those who can tell them”.

 

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