Grabaciones

Por: Santiago Piñeirúa

Twitter: @spineiruaz

Quiero aprovechar este post para hacer una reflexión sobre uno de los eventos que más alteraron el curso de la historia de la música en el siglo XX. Me refiero a las grabaciones. Aunque propiamente el poder grabar el sonido es una idea que empezó a gestarse desde finales del siglo XIX, fue durante el siglo pasado que tomó fuerza cambiando por completo la historia.

Desde mi punto de vista las grabaciones alteraron el curso de la música principalmente de dos maneras:

La primera establece el poder escuchar música que ha sido compuesta hace varios siglos y que nadie había sido capaz de escuchar si no era en vivo. Esto impacta directamente en la apreciación de la pieza, pues ahora podemos acceder a varias versiones y escucharlas en repetidas ocasiones sin necesidad de acudir a un recinto en el que se interpreta una versión que será única e irrepetible y que dejará de existir para siempre.

¿Se imaginan ustedes poder escuchar directamente las interpretaciones de Liszt en el piano, o de Mozart tocando sus conciertos, o de Bach interpretando alguna de sus obras? Me pregunto qué impacto hubiera tenido en el estilo y la tradición interpretativa de las obras. La manera en la que se toca ahora la música antigua es producto del estudio de los textos y la tradición, sin embargo sería interesante poder analizar de qué manera ha ido evolucionando la forma de interpretar la música de Bach a través de los siglos, pues no tenemos un registro grabado de alguien de la época tocando esta música.

La segunda manera en la que creo que las grabaciones han alterado el rumbo de la historia tiene que ver directamente con las ediciones de estudio. Claramente existe una diferencia entre una grabación de estudio y una que es en vivo. Hay artistas que prefieren grabar su música en vivo y sin editar, pues sienten que el público y la adrenalina en el escenario ofrecen a la obra un ingrediente extra a la interpretación, impactando así directamente en la parte artística de la música. Otros artistas graban y editan, llegando a un nivel de perfección que muy pocos pueden igualar en un escenario. Esto es un arma de dos filos, pues por un lado la obra puede llegar a escucharse prácticamente perfecta, pero se corre el riesgo de caer en la frialdad sacrificando así la espontaneidad del intérprete.

Entre la tradición interpretativa que ahora queda plasmada (sobre todo de la música que se ha compuesto desde principios del siglo XX hasta ahora) y el recurso que tenemos para escuchar la música, se puede concluir que las grabaciones han tenido sin duda una influencia positiva en el arte; con esta tecnología ahora es posible ofrecer lo que la pintura ha ofrecido siempre por no ser un arte dinámico como la música: dejar registro del trabajo realizado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s