¿Cómo evitar la deshumanización?

Por: Regina Oviedo

Twitter: @oh_regina

En una época en la que el auge de las máquinas estaba en lo que se suele llamar “Boom”, un autor expuso sus ideas en contra de las explotaciones y a favor de los derechos de los obreros. Ese autor fue Marx.

Su teoría política habla de un punto que me gustaría tratar en este post: la enajenación del hombre.

Cuando Marx habla de “enajenación” se refiere al momento en el que un hombre que trabaja en algún lugar se empeña en algo que no implica un desarrollo intelectual o personal. Según Marx, aquella persona lleva a cabo un trabajo que no corresponde a sus capacidades, ya que no implica el uso de la razón.

De esta manera el hombre se “deshumaniza” y se “enajena” de su condición humana.

Dicho de otra forma: este tipo de enajenación se puede dar cuando una persona se acostumbra de tal forma a su trabajo que ya no le implica ningún reto y lo comienza a hacer de forma automática.

En toda empresa siempre hay riesgo de enajenación de los empleados cuando el trabajo que realizan no los está haciendo crecer ni laboral ni personalmente.

Para solucionar esto, tanto el jefe como el empleado deben ser objetivos. El empleado debe haber realizado un trabajo notable para que su jefe pueda identificar las áreas fuertes y guiar por ese camino al empleado. El jefe debe ser un líder que participe en el desarrollo de sus empleados, notando en cuál lugar puede tener un mejor desempeño cada empleado, realizando tareas que se adecuen a él.

Si la enajenación es eliminada, la empresa mejorará notablemente ya que sus empleados estarán en condiciones favorables para hacer su trabajo. Con un poco de diálogo la revolución radical que Marx proponía para solucionar este problema ya no necesitaría llevarse a cabo.

Otro factor que nos aleja de la enajenación es el trabajo colaborativo, ya que favorece la participación de todos los miembros de un equipo y desarrolla la capacidad de análisis, toma de decisiones, creatividad y grado de compromiso de  los empleados. De la colaboración surge una inercia que culmina en una sinergia que potencia no sólo los resultados del trabajo, sino también la actitud de los integrantes del equipo.

La existencia de una empresa depende en gran medida de sus empleados. Por eso es mejor que dejen de estar alienados y puedan realmente concentrarse en su trabajo, para que así puedan alcanzar un alto desarrollo individual que, sumado a un comportamiento grupal positivo, provocará un gran impulso a la empresa. Cada persona es diferente y cada empresa exige diferentes tipos de trabajo. Algunos serán naturalmente más enajenantes que otros (no es lo mismo trabajar en un departamento creativo que archivando documentos), pero existen varios modos de ayudar a la gente para encontrar un sentido en lo que hace que lo haga crecer; ya dependerá de cada líder idear la mejor forma para su equipo. Lo fundamental es recordar que no tratamos con máquinas y que debemos tomar siempre en cuenta a los trabajadores en tanto que personas. Si partimos firmemente de esta base, lo demás es cuestión de ingenio y creatividad.

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