No soy flojo… estoy aumentando mi productividad

Por: Ana Belén Díaz E.

Twitter: @anabee2

Teniendo como base la frase “el tiempo es oro”,  las empresas han obligado a sus empleados a cubrir ocho horas de trabajo, o más en algunos casos, y eliminar toda actividad que distraiga a la persona de sus deberes, con lo que  buscan que cada segundo sea aprovechado al máximo.

Sin embargo, hoy en día varias industrias están optando por permitir a los empleados tener momentos de relajación y descanso, con lo que quieren disminuir los accidentes y aumentar la productividad.

El exceso de trabajo y las largas jornadas laborales provocan que la persona se encuentre en una situación de concentración y actividad constante que a la larga provoca estrés, lo que hace que la eficiencia del empleado disminuya.

Una persona cansada tiene un menor rendimiento y es más propenso a sufrir accidentes, por no tomar en cuenta las enfermedades que el estrés y el cansancio provocan, causando que el ausentismo aumente.

El permitir al empleado momentos de descanso y ocio dentro de los horarios de trabajo logra que la persona pueda tener una mayor concentración al momento de regresar a su labor, en pocas palabras le permitimos a nuestro cuerpo que se recupere del trabajo físico y mental que implica estar haciendo una misma actividad.

En el mundo empresarial se empieza a hablar de pausas para fatiga, que no son otra cosa que tiempos que se le dan al trabajador, dentro del horario laboral, para descansar y recuperarse de agentes que lo afectan durante sus tareas, como pueden ser, posturas, movimientos repetitivos o ruidos.

Al darse cuenta de toda la problemática generada por las largas jornadas laborales, varias empresas han optado por tener horarios de descanso intermedios, ofrecer instalaciones de esparcimiento y actividades que permitan al empleado alejarse un momento de su actividad laboral.

Un ejemplo de esto es una empresa japonesa que implementó, dentro de sus instalaciones, cubículos en los cuales los empleados tienen “por obligación” ir a meditar en horario de trabajo para así aumentar su productividad y mejorar el desempeño laboral disminuyendo todas los problemas generados por el estrés y el cansancio.

Darle a un trabajador veinte o treinta minutos disminuye los accidentes laborales, las enfermedades por estrés, incrementa el estado de bienestar, la concentración y por lo tanto aumenta la productividad. Si lo vemos desde este punto de vista, el tiempo que le demos al empleado para descansar también es oro.

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