Neuroestética. ¿Qué puede decirnos nuestro cerebro sobre el arte?

Por: Natalie Despot

Twitter: @Natdespot

Vivimos en pleno boom del cerebro, esta explosión se ha extendido de tal manera que ha creado nuevas áreas de investigación, entre ellas neuroética, neuroeconomía, neuroeducación y una larga serie de neuros…

Un ámbito en el que ha causado mucho debate este tipo de investigación es el del arte. La neuroestética pretende responder cuestiones como: ¿Qué sucede en nuestro cerebro cuando escuchamos nuestra canción favorita? ¿Qué es lo que le da valor al arte? ¿Es un valor de tipo pragmático o se relaciona con algo espiritual? ¿Cuáles son las motivaciones que llevaron a un artista a elaborar su obra de esta manera?

La neuroestética es una disciplina que merece nuestra atención, nos muestra que el estudio del cerebro tiene otras aplicaciones distintas a la médica. Por ejemplo, el reconocido neurólogo Semir Zeki y su grupo de investigación están demostrando la existencia de los universales artísticos, como el de la belleza, y también están arrojando nuevas luces sobre la relación que hay entre el arte y nuestro sistema afectivo.

El doctor Zeki descubrió que cuando experimentamos algo bello, como una pintura o una pieza musical, se activa la región de la parte delantera del cerebro, llamada corteza orbitofrontal medial (centro del placer y la recompensa). Esto es asombroso porque “implica que la belleza realmente existe como un concepto abstracto en el cerebro (…) tanto en la percepción visual como con la auditiva se activa la misma zona del cerebro”. Y más sorprendente aún es que esta área cerebral está involucrada con el sistema de respuestas emocionales a lo que se percibe.

La neuroestética también tiene mucho que aportar en la investigación del extraño fenómeno por el que las personas después de una lesión cerebral adquieren habilidades artísticas fascinantes. Veamos algunos casos:

Cuando asaltaron a Jason Padgett recibió un sin fin de patadas en la cabeza. En el hospital, le diagnosticaron una severa conmoción cerebral. A los pocos días de su alta, Padgett percibía de una manera distinta, veía líneas y curvas en cualquier objeto que miraba. Por no preocupar a sus familiares ni parecer un loco, mantuvo este hecho en secreto. Luego de someterse a diversos exámenes clínicos, se descubrió que padecía el síndrome de Savant, el cual permite memorizar cosas en segundos, descifrar códigos y capacidades especiales para el dibujo. Aprovechó esta condición para crear obras de arte sorprendentes, como la imagen que se muestra al inicio de este post.

Otro caso es el de Ken Walters, un ingeniero que tras un accidente de tránsito quedó parapléjico. En el hospital cuando trató de escribirle una nota a una enfermera, se dio cuenta de que realizaba dibujos sorprendentes. A partir de ese momento, todos los días plasmaba en su computadora la imagen que traía en la mente y la subía a internet. Posteriormente, las empresas de IBM y Java lo contactaron para comprar algunos de estos trazos que consideraron obras de arte abstracto digital y la compañía de videojuegos Electronic Arts lo contrató para el diseño de varios personajes.

En un artículo reciente titulado “Without Taste”, Heidi Maibom y Harold James sugieren que por naturaleza los seres humanos valoramos el arte, sólo los sociópatas son incapaces de apreciarlo porque carecen de las capacidades humanas básicas para la empatía y la compasión, y todo parece indicar que el arte está esencialmente ligado a estas capacidades. Esto ofrece una nueva vertiente de investigación que relaciona el arte con los procesos de humanización.

De este modo, conocer la anatomía de nuestro cerebro ya no sólo es útil para curar enfermedades, sino que también puede ayudarnos a comprender mejor el comportamiento humano, los sistemas simbólicos y conceptos tan complejos como el de la belleza.

A continuación les dejo el documental de National Geographic titulado “Mi gran cerebro: artista compulsivo” donde se expone el caso de Tommy McHugh, quien después de una lesión cerebral comenzó a dibujar, hacer esculturas y a escribir poemas a toda velocidad sin dificultades. A nosotros nos puede parecer algo positivo, pero a su esposa este cambio tan repentino en su esposo le causó espanto.

Sin duda yo creo que el conocimiento del cerebro ayuda a conocer mejor nuestra humanidad.

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