Paganini, inspiración de Liszt

Por: Santiago Piñeirúa

Twitter: @spineiruaz

Los artistas de todos los tiempos han sido creativos y originales, pero nunca han creado nada sin una fuente de inspiración. Todo hombre necesita motivación y razones para hacer su trabajo; el artista no es diferente, pero necesita, además de la estimulación, una o más fuentes claras de inspiración.

Uno de los casos más interesantes en la historia de la música fue la influencia directa que tuvo el compositor y violinista Niccolò Paganini, de quien hablamos en el post pasado, sobre el húngaro Franz Liszt. Paganini revolucionó por completo la técnica del violín, explorando nuevas posibilidades que podía ofrecer el instrumento y obteniendo así un prestigio como súper virtuoso. Paganini era una figura espectacular; sus conciertos eran como ir a ver a Michael Jackson en nuestra época. Gozaba de una técnica desmedida e hipnotizaba al público de una manera impactante. Muchos decían que tendría que estar poseído por el demonio para lograr tal efecto, y cuando Franz Liszt le conoció en París quedó fascinado con la idea de llevar estas innovaciones al piano.

A mi me gusta definir a Liszt por medio de dos vertientes: el Liszt poético y lírico y el Liszt virtuoso y malabarista. La combinación de ambas cosas le valió el derecho de ser considerado el más grande pianista de todos los tiempos. Para entender esto les voy a mostrar dos piezas. La primera muestra su lado poético:

La segunda pieza les muestra el lado virtuoso:

Su lado virtuoso despega cuando la influencia de Paganini se evidencia en sus composiciones y en su revolucionaria forma de tocar. De hecho algunas de sus composiciones son transcripciones de las obras de Paganini. Quizás el más famoso caso sea el popular “Estudio de ejecución trascendental no. 3”, también conocido como “La Campanella” (o “Campanita”, en italiano; ustedes podrán juzgar por qué), transcrito del segundo concierto para violín.

He aquí la versión original de Paganini:

Para más ejemplos de este virtuosismo, les recomiendo ampliamente escuchar los estudios para piano de Liszt.

Todo artista tiene fuentes de inspiración, pues para crear se necesita energía positiva y admiración por algo o alguien. Para Liszt fue Paganini, por lo menos en su virtuosismo. Es este un ejemplo muy claro de influencia de un gran compositor sobre otro gigante, quien a pesar de ser una proyección pianística de su homólogo en el violín, nunca perdió su originalidad y estilo propio.

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