“Cualquiera puede ser líder”

Por: Emilia Kiehnle

Twitter: @e_kiehnlem

“Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente.”

Peter Druker

El tema del liderazgo ha sido ampliamente tratado en talleres, libros, cursos, revistas y seminarios, lo cual podría darnos la impresión de que ya se ha hablado lo suficiente al respecto y que no queda mucho por aportar. Hay muchos autores, bastante buenos, por cierto, que han intentado sistematizar y hacer explícitas las características de un buen líder, como lo son Daniel Goleman o el mismo Peter Druker.

Sin embargo, aunque haya muchísimo contenido al respecto de lo que significa ser líder no debemos olvidar que el liderazgo no es una cualidad o un atributo que se pueda describir puntualmente, sino que más bien se trata de una relación bilateral entre la persona que dirige y el que es dirigido. Y, como toda relación, es algo flexible que puede cambiar con el tiempo y las circunstancias. Por lo tanto, no puede haber una serie de pasos o reglas unívocas para ser un líder, porque no estamos tratando con algo fijo e inmutable. El liderazgo es más bien una cuestión de personalidad y de prudencia.

Por otro lado, parece que sí hay algo más o menos universal que define al liderazgo y que nos indica que puede haber algunas pautas constantes de lo que implica ser un buen líder. Si no fuera así, la misma palabra “líder” no tendría ningún sentido, pues se estaría refiriendo a algo completamente indefinible, cuando en realidad todos parecen entender a qué nos referimos cuando decimos que “Fulanito no tiene madera de líder” o que “Perengano es un líder nato”.

Algo en lo que coinciden la mayoría de los pensadores del tema es que el líder es fundamentalmente una persona a la que siguen otras personas, independientemente de si tiene un puesto directivo o no. El liderazgo no tiene nada que ver con el puesto, como se piensa comúnmente, sino con la capacidad de tomar decisiones y guiar a los demás hacia una dirección determinada. La forma específica de cada líder para guiar a los demás es tan variable como los diferentes tipos de caracteres y formas de ser. Habrá quien sea muy enérgico y apasionado, también quien sea más tranquilo y persuasivo e incluso existirá el líder gritón, enojón y mandón. Son formas de relación que se construyen según el tipo de persona, y, por lo tanto, no pueden ser iguales.

Sin embargo, sí hay algunas cualidades indispensables para ejercer el liderazgo. El líder tiene que ser una persona con visión y con capacidad de decisión, es decir, tiene que saber a dónde va, elegir el camino y la estrategia para llegar y asumir la responsabilidad de sus decisiones. Esto requiere que sea una persona valiente, abierta, coherente y que sepa comunicar a los demás el sentido y la dirección de las elecciones que hace. El líder no necesariamente tiene que estar dando explicaciones de a dónde va o por qué, pero sí al menos que la gente que lo sigue tenga la mirada puesta en una meta o en un sentido específico que los mueva a seguir ese camino. La gente sigue a un líder porque es alguien que les inspira confianza, porque es alguien que “sabe lo que hace”.

En muchos lugares he escuchado a la gente decir que cualquiera puede ser un líder. Si esta frase se refiere a que el liderazgo se puede encontrar en cualquier tipo de persona y no necesariamente en un director, estoy completamente de acuerdo, pero esto no significa que de hecho todas las personas puedan ser líderes. No todos pueden ser líderes, por el simple motivo de que no todas las personas, por mejores que sean, tienen la capacidad de autoconocimiento y la valentía necesarias para sacar adelante una empresa. Tanto para escalar el Monte Everest como para poner un negocio, se necesita de valentía y determinación, pero también de mucha humildad.

Ayer Zaira nos hablaba en su post de la importancia de ser transparentes con nosotros mismos para poder conocernos a profundidad y comprender que tenemos debilidades que debemos intentar mitigar y fortalezas que debemos aprovechar. No cualquier persona tiene la capacidad de conocerse a tanta profundidad, porque implica aceptar nuestras imperfecciones, ni el ingenio para optimizar los propios recursos a nuestro favor. Hay personalidades mucho más aptas que otras para este ejercicio de autoconocimiento y autocontrol y que además tengan las demás cualidades necesarias para incluir a otras personas en su camino.

Además, ser líder no sólo se trata de ser apto, sino que es una cuestión de voluntad. No porque alguien tenga todas estas cualidades que mencionamos necesariamente le va a interesar tomar la batuta y guiar a otras personas. No todos quieren tener esa responsabilidad, y eso no los hace peores ni mejores personas.

Al final, el liderazgo no es más que una conjunción de ciertas aptitudes con la visión y el arrojo suficientes para guiar a otros por un camino determinado y con una actitud abierta a las sorpresas y al cambio.

2 comentarios en ““Cualquiera puede ser líder”

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