Buscando transparencia

Por: Regina Oviedo

Twitter: @oh_regina

Kafka, autor muy controversial, escribió un libro titulado “El proceso”, en donde somete al protagonista a una situación realmente desesperante. Un día, Joseph K es arrestado por una razón que desconoce y se ve obligado a defenderse al momento en el que se presenta en lugares difíciles de encontrar, no sólo por laberínticos, sino por desconocidos, en donde se le someterá a una especie de juicio por aquella cosa que hizo.

Joseph se infiltra poco a poco en esta situación, pero sin que alguien le diga alguna vez cuál fue su error. Cada vez que preguntaba, las personas evitaban responderle o sólo le dicen que ése es el proceso.

Kafka logra una vez más transmitir esa vil angustia, que no sólo es difícil y desconsoladora, sino que es reconocida como algo familiar por el lector.

Hace poco me vi metida en uno de estos procesos, en el que solicité algo que necesitaba a una institución y mi petición fue rechazada. Nunca entendí por qué se me negaba ese beneficio que estaba pidiendo, ya que había demostrado que era apta, pero lo que más me enojaba es que cada vez que preguntaba la razón de esa decisión me decían que esa era la “política” de la institución. La decisión no tenía un rostro o un nombre, simplemente formaba parte de un sistema anónimo que no tiene criterio, que no escucha razones y que mucho menos asume responsabilidad alguna. No había nada que yo pudiera hacer para conseguir lo que buscaba ni para obtener una respuesta que me dejara tranquila ante la negativa.

Este tipo de circunstancias se dan en muchos lugares, ya sean empresas, escuelas, etc. Lo mejor en este tipo de situaciones sería aclarar lo que pasa, explicar paso a paso el porqué de una resolución, pues a lo mejor se puede dialogar para encontrar otra solución, o quizás no se puede hacer nada, pero aún así las personas que ya tienen el conocimiento de las razones de una decisión actuarían conforme a lo establecido y no habría confusiones ni interrogantes insatisfechas. Toda persona merece explicaciones, por algo tenemos razón.

Las instituciones deberían buscar innovar sus procesos para ser más productivas, si dieran razones y tuvieran “cuentas claras” no cabría inconformidad alguna y sus integrantes se encontrarían satisfechos y trabajarían mucho mejor. No debemos de tener miedo de cambiar un proceso si es para mejor, la innovación debe de ser algo que se busque constantemente.

Hay causas detrás de las cosas, eso lo sabemos y por tanto buscamos su explicación. Si las instituciones innovan su sistemas y dejan de tener razones misteriosas y que parecen estar equivocadas, se volverán más transparentes y la reacción de sus empleados y clientes mejorará notablemente. La transparencia es buena ya que ayuda a comprender el entorno, lo que lleva a un mejor desenvolvimiento en él, mientras que las dudas y las preguntas sin resolver llevan a la desconfianza y a la falta de sentido. Si no sé por qué tengo que hacer algo, ¿qué tan bien lo haré? Si, al contrario, conocemos bien las razones de un proceso podemos darle un sentido: podemos entender para qué hacemos lo que hacemos y eso nos motiva a hacerlo mejor.

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