Música y Espíritu

Por: Santiago Piñeirúa

Twitter: @spineiruaz

 

Hablando con Juan José el otro día, surgió la idea de hacer este post. Después de  haber publicado una larga serie de textos destinados a la historia de la música, nos pusimos a filosofar sobre la importancia de ésta. En mi conjunto de escritos publicados en el @Eudoxa he intentado dibujar un panorama del contexto histórico de la música occidental. Llegó el momento, pues, de remitirnos a todas estas publicaciones e intentar profundizar en la relación que existe entre el hombre y su música. Quiero compartir mis reflexiones con ustedes.

Es necesario establecer ciertos criterios para poder reflexionar sobre esta relación. En mi opinión la música, en su más elemental estado, tiene como esencia principal el ritmo y por lo tanto el movimiento. Si el movimiento en relación con el tiempo es parte de la naturaleza de todo el universo podemos concluir que la música está en la naturaleza. Es importante aclarar que no me refiero al arte que el ser humano es capaz de crear con el sonido, sino exclusivamente al grado más básico de la música: el ritmo, el movimiento y el sonido.

A partir de estos criterios, he llegado a la conclusión de que la música no sólo es necesaria; es inevitable. Al ser la música parte de la naturaleza del hombre es completamente inevitable, pues es inherente al ser humano. Esto va más allá de la expresión: “no puedo vivir sin música”, más bien yo diría: “no puedo existir sin música”. El movimiento existente en la naturaleza y el tiempo al que estamos inevitablemente sujetos, establece un ritmo que nos sumerge en la música consciente o inconscientemente, siendo musical nuestra naturaleza sin poder hacer algo al respecto. Recordemos que no me refiero a la música creada por el hombre (sinfonías, sonatas, etc.), sino a la música en su estado más elemental: ritmo y movimiento.

Otra idea que me gustaría compartir con ustedes es que la música y, en general, el arte, son necesidades espirituales del hombre, pues su contenido esencial no es tangible; llega al hombre a través de sus sentidos pero actúa impactando su mente y su espíritu. El hombre no puede existir sin contactar con su propio espíritu, comunicación que el arte ofrece a través de su naturaleza. El hombre sólo tiene capacidad de modificar y ordenar los elementos ya existentes para aportar sus creaciones.

El hombre, como ser espiritual, depende de su ser más allá del universo físico en el que interactúa para existir. Es la música que encuentra en la naturaleza, y el arte en general, la que ofrece un puente entre lo tangible de su espacio y lo intangible de su espíritu. Sin tratar de tomar una postura de carácter religioso, ofrezco a ustedes, queridos lectores, la opción de ver esto como una conexión con El Todo, El Absoluto, Fuerza Espiritual Máxima, Equilibrio de todas las cosas, Creador del universo, etc., pues siendo Él principio y fin de todas las cosas, es el Objetivo último del hombre. La música, pues, es un puente que comunica al hombre con su espíritu y con su Creador.

¿Ustedes qué opinan?

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