El camino entre el inicio y el fin: el seguimiento de las ideas

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Por Ana Belén Díaz Enríquez

Twitter: @anabee2

Cuando tenemos una idea o iniciamos un proyecto todos tenemos en la cabeza la forma en la que queremos empezarlo y el punto al que queremos llegar, en pocas palabras tenemos nuestros objetivos bien marcados.

Ocupamos mucho tiempo en la planeación (llevar una idea que existe en la mente al papel), para poder presentarla como un plan factible, esto funciona tanto para las ideas de negocio como para proyectos de mejora dentro de una empresa. La planeación es considerada uno de los pasos decisivos para que la idea pueda realizarse, nos marca el camino que tendremos que seguir y lo que vamos a necesitar para poder llegar a nuestro objetivo final.

Tener el punto al que queremos llegar nos ayuda a marcar el camino que debemos seguir, pues como se dice “todos los caminos llegan a Roma” pero debemos de buscar el que sea más útil de acuerdo a nuestras necesidades.

Pero el tema de este post es justo lo que ocurre entre que planeamos el proyecto  y logramos llegar al final con resultados óptimos.

Para entender este proceso, realizaré una analogía con el proceso de siembra. Cuando decidimos sembrar una planta, primero debemos seleccionar el cultivo que sembraremos de acuerdo a los frutos que esperamos obtener, después preparamos la tierra y colocamos la semilla y esperamos… y eso es precisamente lo que no debemos hacer, ESPERAR es una palabra que cuando cultivamos no debe existir en nuestro vocabulario, simplemente porque hay muchas cosas que hacer justo en ese tiempo de “espera”.

Mientras crece nuestro árbol, necesitamos regarlo constantemente, moverle la tierra, quitarle aquellas plantas oportunistas que pueden ahogar a la nueva plantita, quitarle las ramas bajas, podarlo y evitar que tenga plagas, cubrirlos del temporal, y muchas cosas más, que por espacio no mencionaré.

Este proceso es lo que llamamos seguimiento, son todas las acciones que realizamos para que el proyecto logre llegar a su objetivo final, es acompañar a la idea, evaluar todos los elementos que  pueden afectarlo, para eliminar aquellos que sean controlables y minimizar los que no podemos controlar.

Para lograr un seguimiento adecuado tenemos que tener un plan en el que se marquen las acciones que se llevarán a cabo y los tiempos en los que se realizarán. A la par del seguimiento, encontramos el control, que será el que nos marque si estamos cumpliendo los objetivos y nos mantenemos dentro de los parámetros del proyecto, en caso de que se descubra una desviación se puede resolver en el momento ahorrando tiempo y recursos.

El seguimiento es un tema clave cuando hablamos de trabajos en equipo, pues entregar la parte que nos corresponde no significa deslindarnos del proyecto, debemos mantenernos alerta del avance y apoyar a las otras áreas para que juntos logremos llevar al proyecto a un final exitoso.

En pocas palabras, toma de la mano a tu proyecto y acompáñalo hasta que sea un exitoso resultado. De ti depende que no se pierda en el largo camino entre el inicio y el fin.

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