La calidad están en los detalles

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Por: Regina Oviedo

Twitter: @oh_regina

Hace unos cuantos meses había unos “peseros” que recorrían Av. Revolución de los cuales yo era usuaria asidua. Estos pobres camiones ya estaban bastante viejos y desgastados, incluso dentro de los parámetros normales para un “pesero defeño”, por lo que fueron cambiados por modelos mejores y más nuevos. Ahora estos camiones están relucientes, bien cuidados y sin ralladuras en las ventanas ni asientos rotos. A pesar de que el costo subió, estos nuevos camiones parecen mucho más favorables que los pasados. Hace poco estaba viajando en uno de ellos, observando a detalle la novedad, cuando me percaté de un letrero que había pegado en diversas partes del camión, los cuales tenían una frase que decía: “La bajáda es por atrás.”

Cuando noté la garrafal falta de ortografía no lo podía creer. Después me di a la tarea de revisar ese mismo letrero en diferentes camiones y me di cuenta de que todos tenían el mismo error. Para que esos letreros llegaran a la pared de los camiones tuvieron que pasar por más de una persona responsable. ¿Qué nadie se había dado cuenta de que había un error tan evidente? Y lo que más me preocupa no es tanto la falta en sí, sino el hecho de que un letrero firmado por una empresa como COREVSA tiene un cierto nivel de autoridad, de modo que si tiene una falta grande puede causar confusión entre los usuarios. ¿Quién tiene razón? ¿Una persona que quizás no tiene una muy buena ortografía y que duda de su educación, o las personas encargadas de Corredor Revolución SA de CV? ¿Qué pasa cuando una autoridad falla en cosas como ésta?

Todo tipo de personas usamos los transportes públicos, y puedo asegurar que todas dudamos de momento al ver el letrero, pero las reacciones son diferentes: mientras unos pensamos “¿Qué pasa con esa falta de ortografía?”, otros podrán pensar: “No sabía que se escribía así. Al fin y al cabo, ellos sabrán más que yo.” De la segunda reacción es de la que debemos preocuparnos, pues cuando una institución que tiene cierta influencia sobre la gente se equivoca de alguna forma puede provocar que algunas personas duden de sus conocimientos o se convenzan de cosas que son falsas.

Toda empresa tiene un cierto nivel de autoridad frente a sus empleados, proveedores y clientes, y entre más grandes sean, su responsabilidad para con las personas crece. Por eso deben ser más cuidadosas, porque son el ejemplo de muchas personas y están en constante observación. Por lo que no se pueden permitir errores así, antes que por su propia imagen, por el bien de la sociedad con la que tienen contacto.

Ahora habrá muchas personas que escriban “bajada” con acento en la segunda “a” teniendo completa fe en que está bien escrito, porque ¿cómo se equivocaría una autoridad en ese tipo de cosas? En este caso estamos hablando de un simple error ortográfico, pero ¿qué pasa cuando el error es sobre algo más grave, como una guía de acción o un juicio moral?

Las empresas e instituciones de todo tipo deben de reconocer su importancia en este tipo de situaciones, ya que se considera que las personas que trabajan en estos lugares están más preparadas que la generalidad, además se presupone que tienen un sistema que les permite un mayor control de calidad. Tomemos por ejemplo qué pasaría en una empresa si el que se espera que esté mejor preparado, es decir, la autoridad, la cabeza de la empresa, no es un ejemplo para los empleados. Si el jefe no sabe hacer las cosas, ¿cómo espera poder tener un buen nivel de exigencia ante sus empleados? La cabeza de la empresa no sólo es un mero dirigente, sino que también es el ejemplo a seguir, es la vara que pone el estándar de calidad de la empresa, y si ésta es pobre o mediocre lo mismo se puede esperar de los subalternos y de los resultados de su trabajo.

Seguramente más de uno me podría decir que estoy exagerando, que un acento mal puesto en un vil letrero de transporte público no es algo tan grave, sin embargo, si realmente queremos tener un mejor país hay que ser un poco más exigentes con la calidad del trabajo de nuestra gente, empezando por nosotros mismos. Puede tratarse de un vil acento, pero para que ese error llegara hasta donde llegó fue necesario que varias personas se comportaran de manera irresponsable en su trabajo. Hoy es un acento, ¿pero qué tal si mañana es una pequeña pieza del camión que esté defectuosa y que no se revise con el debido cuidado? En ese caso ya no sólo se estará afectando el conocimiento gramatical de los pasajeros, sino que incluso se estaría poniendo en peligro la integridad de los mismos. Porque si no somos exigentes en los detalles, difícilmente podremos tener un buen control de calidad.

Exígete mejorar en todos los sentidos, sea cual sea tu papel en la sociedad, y podrás obtener mejores resultados y también podrás exigirle a los demás que suban la calidad de su trabajo. Y si tienes dudas o no estás seguro de cómo hacer algo, recuerda que siempre puedes consultar a alguien más, pero siempre busca tener la mayor certeza posible de que estás haciendo las cosas bien antes de realizar cualquier tipo de actividad. No hay que permitir que los errores sean autores de una cadena causal de más errores. Reflexiona si tu trabajo lo haces con calidad.

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