Tener hábitos en el trabajo lleva al éxito, el trabajo al volverse habitual lleva al fracaso

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Por: Jimena Casillas

Twitter: @jimenacasillas

El libro de Stephen Covey acerca de “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” se ha vuelto un best-seller en la sociedad actual ya que nos lleva según su autor a formar hábitos en nosotros mismos para lograr nuestras metas. Covey afirma que “los hábitos son costumbres que vemos en personas altamente eficaces que se vuelven tan absolutas como la ley de gravedad, no es algo subjetivo ni de parecer, sino objetivo y verdadero”.

Los hábitos propuestos por Covey son los que nos llevan a ser independientes, a tener un imperio sobre nosotros mismos, pero no confundamos la independencia con hacer lo que quiero y cuando quiero, sino que se basa en la propia victoria, el auto-vencernos en cuestiones pequeñas: levantarse a tiempo, cumplir un horario, etc.

El primer hábito trata acerca de ser proactivo, esto es, tener la libertad de escoger una respuesta a lo que sucede en el exterior y adelantarnos a los acontecimientos que puedan venir. Tener iniciativa es tener responsabilidad de nuestras acciones y de sus consecuencias a partir de nuestras decisiones.

El segundo hábito propuesto por Covey es comenzar con un fin en la mente, para esto debemos volcarnos en nosotros mismos para descubrir nuestros valores y objetivos en la vida, es vernos de manera ideal en cada papel que desempeñamos en la sociedad: la familia, el trabajo, los amigos, etc. No pienses que es como el cuento de la lechera, que por pensar lo que sucedería en el futuro se cae y rompe su vasija de leche esfumándose así sus sueños. Se vale soñar, e incluso es necesario hacerlo para tener un sentido.

El tercero es priorizar, planear y ejecutar los deberes basados en los que es “importante” y lo que es “urgente”, de este modo tendremos que evaluar cada una de nuestras acciones para proyectarlas a nuestro futuro y clasificarlas de acuerdo a su importancia o no importancia, urgencia o no urgencia.

Una vez realizado los tres primeros pasos podemos comenzar con el cuarto hábito: pensar en el beneficio mutuo, o como lo llama Covey: ganar/ganar. Esto es pensar en soluciones o arreglos que beneficien ambas partes, pues a largo plazo será la mejor solución para ambos. No pienses en algo ajeno a ti, esto lo puedes aplicar en el trato con los de tu oficina, ser proactivo para buscar soluciones que provoquen un ambiente sano dentro de la empresa empieza por ti y cuidar tu lugar de trabajo, la forma con la que respondes y cómo te expresas de los demás.

Buscar comprender primero para después ser comprendido es el quinto hábito. Se trata de respetarse unos a otros siendo empáticos. “Ponerse en los zapatos del otro” es comprender y escuchar con mente abierta, lo cual produce un ambiente de cuidado, respeto y solución a los problemas de manera positiva. Evitemos confundir la empatía con la justificación de nuestras acciones.

El hábito seis es sinergizar como resultado de cultivar la habilidad y tener la actitud de valorar a todos los que trabajan en el equipo sin detenernos en su diversidad, logrando una buena combinación de competencias individuales de cada integrante del equipo. No se trata que “te coman el mandado” sino de ser líder para organizar el equipo y llegar al éxito, ya que solos no llegaremos a nada.

El último hábito, pero no el menos importante, se refiere a renovarse o, como Covey lo llama, “afilar la sierra”. Esto es lo que nos permite el balance de todas las áreas de nuestro ser para lograr ser efectivos en cualquier ámbito de nuestra vida: físico, mental, espiritual, familiar, social y trascendental. La clave está en apoyarse en cada ámbito sin llegar a los extremos, por ejemplo: saber descansar, hacer ejercicio, comer de manera saludable (nos lleva a un estilo de vida sano, activo y energético); hacer oración (meditar lo que ha sucedido en el día y en qué puedes mejorar); mantenernos siempre en lecturas que amplíen nuestro conocimiento y nos hagan más aptos para trabajar mejor (puedes proponerte leer media hora al día) y servir a los demás sin fines de lucro, dedicarte a una asociación civil o ir a un lugar en donde puedas ayudar engrandece tu alma y te ayuda a ver las cosas de otro modo.

Todos estos hábitos los podemos comenzar poco a poco, con paciencia y dando “pasos de bebé” llegaremos a nuestras metas siendo efectivos. Covey piensa que el problema no es hacer más en menos tiempo, sino «determinar» lo que hay que hacer y conociéndolo darle la importancia que se merece. Organiza tus días de esta forma y verás la diferencia.

Los hábitos son actos repetitivos que nos pueden ayudar a ser cada día mejores, no dejes que tu trabajo se vuela habitual sin novedades ni crecimientos a tu persona, la monotonía no es mala, pero cuando se vuelve tediosa, fastidia. Construye el éxito que quieres con hábitos.

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