Entre la rutina y el cambio

Por: Regina Oviedo

Twitter: @oh_regina

En nuestros días es muy criticada la vida rutinaria por considerarla aburrida y carente de emoción. Muchas personas dicen escapar de la misma, pero la verdad es que es natural en el ser humano (e incluso sano) buscar algo repetitivo en nuestra vida cotidiana.

Cada día nuestras rutinas nos delatan. Suena el despertador (posiblemente desde el celular), abrimos la llave de la regadera y vaciamos un poco más el envase del shampoo, el cepillo de dientes es usado, nos vestimos y salimos de la casa. Si siguen pensando que sus vidas no tienen rutinas consideren los elementos que nos rodean y que ya consideramos necesarios en nuestro día a día: el iPod, el celular, la laptop, nuestro medio transporte, entre otros. Nos hemos acostumbrado al tipo de realidad que nos ha tocado vivir, lo que hace comprensible que le tengamos miedo al cambio.

Los cambios más marcados en la sociedad se dan cuando una crisis económica devasta al país. Todos entramos en conflicto y rogamos porque no nos afecte de forma marcada. En los peores casos las personas pierden sus trabajos y ya no tienen dinero, el cual era necesario para mantener ese ritmo de vida.  La comodidad se hace ajena y ahora debemos reconocer un nuevo panorama sobre el que debemos actuar. La valentía y perseverancia es algo que se debe reconocer en este tipo de situaciones. Pero una crisis económica no es la única que provoca un cambio considerable de vida. La pérdida de un familiar, un nuevo miembro de familia, el alejamiento de la escuela o trabajo, entre otras cosas; muchos son los factores que pueden afectar a alguien y provocarle algún tipo de inestabilidad.

Ante estas circunstancias es necesario entender nuestro entorno, ya que, entre mejor lo conozcamos, mejor lograremos salir adelante y adaptarnos a las nuevas circunstancias. Por otro lado, es bueno siempre recordar que frente al cambio hay dos posibilidades: ver el lado positivo o el negativo; se puede ver como una oportunidad o como la peor desgracia que pudo haber pasado.

En una empresa este enfoque puede ser decisivo para la evolución o retroceso de la misma. Un buen líder es aquel que sabe ver el cambio como un reto que tiene que superar, y si en una empresa no se tiene esa mentalidad posiblemente se hundirá.  Es importante aprender a reconocer que el mundo está en constante cambio y que la adaptación al mismo es necesaria. La cabeza de la empresa no debe tener miedo ante un mercado que está en constante cambio, ya que, en esta época más que nunca, ésa es su naturaleza. Buscar lo que las personas quieren y después impregnarlas de la personalidad de tu empresa es la mejor forma de cambiar junto con el mercado y permanecer a lo largo de los años.

La rutina es orden y estabilidad, y ambos son necesarios para poder evaluar los cambios de nuestro ambiente y poder prevenir si la radicalidad está en puerta. Por lo que es conveniente que toda empresa tenga una rutina favorable, pero siendo flexible al cambio para poder ser capaces de reaccionar ante las oportunidades de una nueva tendencia.

El cambio no necesariamente es malo, sólo hay que saberlo enfrentar y buscarle el lado positivo. Es cierto que las rutinas nos marcan, pero también es cierto que hay nuevas rutinas en todos lados.

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