Razones para creer

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Por: Natalie Despot

Twitter: @Natdespot

Autores como Richard Dawkins y Christopher Hitchens afirman que la religión ya no tiene sentido, que la utilidad que tenía -explicar la naturaleza y el lugar del hombre en el cosmos- ya caducó y ahora esta función la tiene la ciencia. Según estos autores, apelar a la religión para explicar un fenómeno natural o la propia experiencia es irracional, pero ¿es verdad? ¿Realmente la ciencia y religión son dos discursos antagónicos?

La semana pasada tuve la oportunidad de participar en el VII Congreso Latino-Americano sobre Ciencia y Religión en Brasil, organizado por la Universidad de Oxford y la Pontificia Universidad Católica. Fue una excelente oportunidad para nutrirme de diálogos profundos y desafiantes sobre este tema.

Creo que la ciencia y la religión no están realmente peleadas y es más, hay campos en los que si trabajan ambas en conjunto se pueden alcanzar grandes logros.

Frecuentemente se piensa que un conocimiento por ser un conocimiento de tipo científico, es un conocimiento irrefutable e inamovible, pero bien sabemos -basta con repasar la historia de la ciencia- que las verdades que ofrece no son absolutas, sino verdades conjeturales. La ciencia no está por encima de otro tipo de conocimientos, sino que todo depende de qué es lo que se quiere resolver a través de un saber.

Los seres humanos, a medida que obtuvieron mayor conocimiento del mundo, construyeron modelos explicativos para poder describir el comportamiento de la realidad estudiada y así poder predecir sus acciones; esto servía para tomar precauciones y tener mayor seguridad y control.

Durante la mayor parte de la historia humana, los modelos que explicaban el mundo fueron de tipo religioso, que si bien tenían un fuerte poder organizativo social, carecían de poder anticipar los fenómenos naturales. Hoy en día, ese tipo de modelos frecuentemente son desechados y considerados como meros mitos, cuando en realidad es mucho más fructífero interpretarlos como los primeros escalones que nos llevaron a construir mejores modelos para explicar la realidad.

Es importante aprender a ver la ciencia como un conjunto de modelos explicativos provisionales de la realidad para no caer en fundamentalismos, permitir el diálogo interdisciplinario y el avance en el conocimiento.

Que ninguna de las teorías científicas actualmente aceptadas es incorrecta o incompleta, es algo que los científicos dan por sentado. Insistir, por ejemplo, que la teoría de la evolución es “sólo una teoría” es sólo para indicar algo que todo científico sabe y acepta. Por supuesto, es una teoría ¿Qué otra cosa podría ser? Sin embargo, es una teoría rigurosamente probada y tiene sentido mantenerla hasta que tengamos otra que la supere.

La relación disfuncional que ahora existe entre la ciencia y la religión puede ser desechada en favor de una relación dialógica y cooperativa si se reconoce que:

  • Tanto la ciencia como la religión hacen uso de conjeturas para identificar una nueva verdad, inventan reglas y construyen teorías y modelos.
  • Tanto los preceptos científicos, como los religiosos deben estar basados en la observación minuciosa y ser defendidos por referencia a tales pruebas.
  • El acto de descubrimiento, aunque pasa por diferentes nombres (eureka, epifanía, revelación e iluminación) es básicamente el mismo en todos los campos.
  • La ciencia y la religión reducen el sufrimiento de manera complementaria: la ciencia al curar las enfermedades y aliviar las necesidades materiales; y la religión mediante el cultivo de la bondad y la compasión.
  • Tanto los científicos y líderes religiosos a veces han puesto sus intereses institucionales por encima del interés público. Así mismo, tanto la ciencia como la religión han producido también los líderes que se han sacrificado por la verdad, la belleza y la justicia.

Como podemos ver, la ciencia y la religión tienen varios elementos que pueden favorecer un trabajo cooperativo entre ambas, no son discursos tan antagónicos como se suele pensar.

Hay grandes retos en nuestro siglo (como los relacionados a la eugenesia, eutanasia, transhumanismo y biotecnología) que sólo podrán ser resueltos a través del diálogo interdisciplinario reunido a partir de una perspectiva que vele auténticamente por la dignidad humana. En lo personal, creo que la religión tiene mucho que ofrecer a la ciencia, pues esta última actualmente se halla fuertemente deshumanizada y eso no necesariamente la hace más objetiva.

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