La otra versión

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Por: Santiago Piñeirúa

Twitter: @spineiruaz

Inspirado en el extraordinario programa de radio “La otra versión” que se transmite por las tardes en 94.5 de FM, he decidido dedicar este post a la comparación de distintas versiones del concierto para piano No. 1 Op. 11 en mi menor del compositor polaco Frederick Chopin. La idea de este programa surge por la necesidad que tenemos los músicos de comparar versiones de una misma pieza y aprender de los diferentes conceptos musicales de distintos artistas.

Como la longitud del concierto para piano no. 1 de Chopin no permite hacer una comparación de toda la pieza me gustaría enfocarnos en el tercer movimiento, sección del concierto en la que el virtuosismo y posibilidades técnicas del instrumento son más evidentes que en los otros movimientos. Sin embargo, recomiendo ampliamente escuchar el concierto completo, pues la obra vale la pena desde la primera hasta la última nota.

Empecemos por hablar de la pieza. Como ustedes saben, un concierto para piano es una obra que entabla un diálogo entre el piano y la orquesta; dentro de la tradición de la música occidental, Chopin respeta las formas y estructuras que han evolucionado desde el clasicismo hasta el punto en el que lo escribió: el Romanticismo. Chopin escribió dos conciertos para piano con tres movimientos cada uno, siguiendo la tradicional estructura clásica rápido – lento – rápido. El concierto No. 1 fue estrenado en 1830, pero fue escrito después del segundo concierto, lo cual quiere decir que fue el orden de publicación lo que lo asignó como el primer concierto. Chopin compuso generalmente para piano; sus obras que incluyen otros instrumentos son escasas, lo que hace que sus conciertos para piano sean muy polémicos. Hablar de la orquestación de los conciertos puede llevarnos todo el post, por lo tanto me limitaré a decir que la discusión de los estudiosos del tema contrapone la idea de que Chopin simplemente no tuvo gran interés en la orquesta y lo hizo de manera simple (e inclusive de baja calidad, he llegado a escuchar) y la idea de la simpleza como contraste con la altísima y brillante complejidad armónica que la pieza ofrece. Ustedes juzgarán; a mí no me molesta para nada la orquesta, de hecho creo que es genial la manera en la que ofrece un apoyo para el piano, sin el cual la pieza perdería su esencia.

Sin más preámbulo les ofrezco la versión del tercer movimiento del primer concierto para piano de Chopin de la pianista argentina Martha Argerich, virtuosa inigualable y famosa por embrujar a su público. Este movimiento es un ejemplo de su virtuosismo.

La siguiente versión que me gustaría que escucharan es del pianista coreano Sunwook Kim, quien siendo un artista asiático sorprende a muchos con su estudio y conocimiento del gran compositor polaco. Es una versión mucho más conservadora, pero igualmente brillante y virtuosa. El control que tiene con el fraseo y el sonido lo hace sobresalir de entre otras versiones de muchos músicos famosos.

El siguiente video es de Eveny Kissin, gigante ruso famosísimo por su gran sonido y virtuosismo, y a la vez logra un fraseo poético y puritano. Kissin saltó a la fama internacional por su sobrenatural interpretación de ambos conciertos para piano de Chopin a la edad de 12 años. Desafortunadamente no he encontrado un video de esta versión en youtube, pero les dejo al mismo pianista unos años después. En este video está completo el concierto, así que aprovecho para invitarlos a escucharlo entero. Sin embargo para comparar el tercer movimiento con las otras versiones deben adelantarlo al minuto 30:30.

Por motivos de longitud debo limitar los videos, por lo que el siguiente video será el último. Se trata del famoso pianista chino Lang Lang,  polémico por naturaleza pero innegable virtuoso. Lang Lang no solo debe su fama al virtuosismo sino a las nuevas propuestas que hace con la música. También es conocido por la “teatralidad” de sus presentaciones. Cuando vean el video sabrán de qué hablo. Sin embargo, en mi opinión, la brillante trayectoria que ha llevado, logra marcar una gran diferencia entre el Lang Lang de hace unos años y el de ahora, siendo cada vez más respetuoso de las interpretaciones tradicionales.

Para terminar sólo me queda preguntarles, queridos lectores: ¿ustedes cuál prefieren?

Un comentario en “La otra versión

  1. Jajaja, la “teatralidad” de Lang Lang… Me recordó a nuestro viaje a Nueva York en donde lo vimos interpretar a Liszt. Ese día se portó más tradicional, pero debo admitir que es divertido verlo hacer payasadas. A una persona con su capacidad musical se le perdona lo extravagante.

    Por cierto, me encantó tu post 😉

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