La justicia en la autoridad

Por: Regina Oviedo

Twitter: @oh_regina

Cuando una persona es justa es realmente reconocida por saber dar a cada quién lo que le corresponde y llega a ser estimada en sobremanera, como sucedió con el Rey Salomón. Un día dos mujeres se presentaron ante el Soberano porque ambas decían ser madres de un bebé. Las dos habían dado a luz en un mismo rango de tiempo, pero el bebé de una de ellas había muerto durante la noche y ahora ambas reclamaban ser madres del niño que quedaba. Salomón al ver la complejidad del problema ordenó partir al bebé en dos y dar a cada madre una mitad. Una de las madres estuvo de acuerdo con la decisión del rey, pero la otra demostrando gran dolor pidió que no lo dividieran y accedió a darle al niño a la otra señora. Al ver lo sucedido, Salomón decidió que el bebé era de la madre que pidió que no lo partieran a la mitad.

Este relato que aparece en la Biblia en el Antiguo Testamento muestra sabiduría y justicia de parte del rey, pero también el principio de exigencia de la madre, que es en lo que me enfocaré en este post. Si la madre real de niño nunca hubiera exigido que se hiciera justicia y le devolvieran a su hijo, no tuviera al hijo en sus manos de nuevo. Su amor como madre la llevó ante un rey sabio y su renuncia a su hijo por no causarle daño alguno; éste suceso fue lo que hizo que el rey tomara la decisión correcta. Valor y honestidad fueron las dos virtudes de la madre.

En México siempre nos quejamos de los múltiples problemas con la justicia. El miedo que nos da estar ante un policía a veces es mayor que estar a lado de ladrones. La frase “Así no funcionan las cosas en este país” es común entre los ciudadanos mexicanos. Y me pregunto: ¿por qué no reacciona la gente ante esta realidad? Cuando un policía trate de multarlos por algo que sea injusto no se dejen, pero tampoco den mordida para evitar que se lleven su coche al corralón por algo que sí hicieron. Al igual que la madre que se fue a quejar con el Rey Salomón, denuncien lo que no les parezca y con la misma honestidad que ella sentía al amar y por el cual renunció a su hijo, por el progreso que quieren para su país.

Decirlo será un cliché, pero es cierto que el cambio comienza con nosotros. No esperemos que los políticos lo hagan porque después de cuantos años de dejarlo en sus manos nuestro país seguirá con los mismos resultados vergonzosos. Pero para comenzar a actuar nosotros, también hay que reconocer la hipocresía que existe cuando compramos cosas piratas, damos una mordida o no denunciamos un comportamiento que va en contra de las leyes.

La justicia está en las personas y es su deber promoverla. No hay que ser ingenuos ante un mundo que tiene sus riesgos, pero hay que saber que si todos exigimos justicia en algún momento obligaremos a las autoridades a reaccionar y buscar una solución. Una sola madre levantó la voz y pudo hacer que el Rey Salomón no sólo la escuchara, sino que también hizo que reaccionara, ¿qué podrían hacer muchos de los ciudadanos de una nación?

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