El optimismo del naturalismo de Émile Zola

Por: Chloe Nava

Twitter: @mmeroubaud

El naturalismo es un movimiento literario nacido en la segunda mitad del siglo XIX. Tiene como particularidad el querer describir la realidad tal y como es. Los escritores naturalistas quisieron aplicar los adelantos científicos a sus descripciones literarias de modo que sus obras pudieran considerarse un retrato fiel de la realidad.

Se considera que Émile Zola es el padre del naturalismo, aunque es argumentable que eso sea así no cabe duda que fue uno de sus pensadores más populares. Otros franceses naturalistas importantes que podrán recordar son: Flaubert y Maupassant. Los tres son recordados no sólo por sus constantes ataques a la burguesía sino también por su pesimismo.

Francia se encontraba en crecimiento y los adelantos de la ciencia propagaban grandes esperanzas entre sus pensadores. Los escritores del naturalismo se inspiraron en las teorías crecientes para darle vida a los personajes de sus novelas y con ello hacer un retrato de la realidad, en el cual se pudieran exhibir los mecanismos que componen al mundo. El mundo de acuerdo con estos pensadores se encuentra determinado por la dinámica de sus partes. Cada parte del mecanismo puede ser explicado gracias a la ciencia y es deber del escritor, de acuerdo con esta corriente, dar a conocer el funcionamiento del mundo. Gracias a este afán realista se ganaron la fama de pesimistas. Predomina una idea negativa de la naturaleza humana, un ser pasional que rara vez consigue anteponer la moral a sus deseos particulares. Sus acciones son determinadas no sólo por su naturaleza sino además por herencia. La idea misma de moralidad se desdibuja en el naturalismo, puesto que sólo parece como un producto de la imaginación humana.

Este pesimismo determinista no parece llevarnos a ninguna parte. El movimiento naturalista llega a una paradoja: si la realidad no tiene remedio la misión del escritor no puede propiciar el cambio social al describir el mundo tal y como es; pero si la realidad puede cambiarse el mundo no está completamente determinado y no puede retratarse en su totalidad. La cuestión es que para ser un movimiento de cambio social, un movimiento que a partir de la fuerza del escritor pueda cambiar el mundo humano, el naturalismo debe admitir que hay elementos del mundo de los que no se puede dar cuenta.

Me atrevo a decir que algunos autores, como Émile Zola, deben reconocer que son más optimistas que pesimistas. Esperan en cierto modo que aquello de lo que no pueden dar cuenta sea lo que propicie un cambio positivo en la realidad. Zola espera que sus obras irriten a las personas y en cierto modo tiene la esperanza de que eso los motivará para cambiar.

Es parte de su misión buscar la irritación social pero no por sí misma. Retratar la realidad tiene como misión desengañar a las personas y a la sociedad en su conjunto. Este desengaño tiene como meta cambiar la perspectiva de los hombres y con ello permitir que actúen de mejor manera a pesar de la serie de factores que los determinan.

El pesimismo de Zola tiene tintes de esperanza. Confía en cierto modo y sin poder explicarlo en que el hombre al ver la realidad tal y como es tomará responsabilidad por ella. Aunque si no lo hace, siempre podrá decirse que es parte de su naturaleza dejarse llevar por sus deseos personales. El optimismo oculto de Zola y del naturalismo no debe pasar desapercibido. Me parece que debemos ir más allá de lo que los autores pretenden hacer y ver en realidad lo que hacen.

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