Cinco pasos para la gestión de la RSE

Gestionar la Responsabilidad Social Empresarial en una empresa puede interpretarse desde dos polos opuestos: o la gestión es algo que sólo pueden hacer las grandes empresas, que ya tienen toda una estructura que les permite el seguimiento y control de sus esfuerzos sustentables, o bien, dicha gestión solamente es posible entre las PYMES, pues ellas no tienen el tamaño, y por lo tanto la burocracia, que impide la gestión de esfuerzos que distraen de la producción y la atención a clientes.

Creo que ambos polos sufren de miopía y, por lo tanto, caen en el error del reduccionismo. La gestión de la RSE es algo que pueden hacer todas las empresas, sin importar su tamaño, pero requiere un compromiso para alcanzar objetivos claros y medibles.

Para poder gestionarla, propongo que cualquier empresa puede seguir los siguientes cinco pasos, adecuándolos a su tamaño y necesidades.

1. Definición de la vocación responsable de la empresa. La vocación responsable (concepto acuñado por Concepto Total) es la misión empresarial expresada en términos de responsabilidad social empresarial. Es decir, la vocación responsable responde a la pregunta ¿cuál es la aportación social, económica y ecológica que le otorga mi empresa al mercado?

2. Alineación de políticas y procedimientos a la vocación responsable. Las políticas y procedimientos son los documentos que le dan visibilidad al orden que una empresa se ha propuesto seguir para alcanzar sus metas; por ello es indispensable que estén alineados a la vocación responsable, pues de lo contrario guiarán al trabajo cotidiano a fines no previstos que podrían ser fatales para la organización.

3. Diseño de un modelo de negocio que contemple la generación y entrega del mayor posible a los diversos grupos de interés. El modelo de negocio es la representación gráfica que una empresa tiene del cómo se estructura la creación y entrega de productos y servicios a sus grupos de interés. El modelo de negocio, por lo tanto, debe contemplar cuál es el valor que la empresa le entrega a sus clientes, pero también a la sociedad, al medio ambiente, a los proveedores, etcétera.

4. Medición sistemática de avances. Lo que no se mide no se mejora, dicta un antiguo adagio popular y tiene razón. Para saber lo que hemos avanzado y qué tan cercanos estamos a cumplir nuestros objetivos es necesario que se establezcan mecanismos de monitoreo y corrección de rumbo, así como de reconocimiento e incentivos que le den impulso al trabajo cotidiano.

5. Mejora continua. Aunque lo que se mide no se mejora, no por medir se mejora. Es necesario que una vez que se han medido sistemáticamente los avances y las desviaciones se tomen decisiones que mejoren lo que se está haciendo, ya sea en cuestión de calidad, cantidad, velocidad, aceleración, etcétera.

Si cualquier empresa toma estos cinco pilares básicos se dará cuenta que tiene ya un marco de referencia muy simple y sencillo para comenzar a construir una verdadera estrategia que los ayude a consolidarse como socialmente responsables, con acciones concretas y no sólo con deseos e ideales loables pero intangibles.

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