El país de uno

Por: Antonio Briseño

Twitter: @Antonio_Bri

Leyendo un poco a Denise Dresser (El País de uno) y otro poco a Dagoberto Flores (Análisis de la crítica de “El país de uno” de Denise Dresser[1]), me sentí obligado a hablar un poco de política, a la sombra, claro está, de estos expertos. A muy grandes rasgos, El País de uno habla sobre el carácter del mexicano actual, es decir, describe cómo somos los mexicanos al vivir o intentar vivir en sociedad. Así, hallarán grandes y acertadas críticas, por ejemplo, a la apatía que nos gobierna, a la falta de compromiso de la primera persona respecto al bienestar de los demás ciudadanos, al pesimismo que nos embarga. Dresser también critica al paternalismo que según ella no debería existir en la sociedad mexicana. En fin, la obra de Denise Dresser pinta el panorama del México actual: dividido, desconfiado, herido, apático.

Por su parte Dagoberto Flores, Profesor de posgrado de la Universidad Panamericana y Director General del Instituto Internacional de Investigación para el Desarrollo, A.C. (IIID), al leer este libro preparado por Dresser, se dio a la tarea de elaborar una crítica argumentada –como es costumbre de los buenos académicos- de la misma. Grosso modo, Dagoberto piensa que el libro de Denise es muy aprovechable en la medida en que pone las bases para una crítica dura a la idiosincrasia mexicana. Sin embargo, también es una de las críticas que él hace a Denise, pues piensa que el libro pudo ser mucho más profundo y no sólo debía diagnosticar al mexicano, sino proponer soluciones para erradicar esos males que nos aquejan. Según Flores, el trabajo que hizo Dresser es el mismo que ya ha hecho Samuel Ramos en “El perfil del hombre y la cultura en México” y que sigue tan vigente como hace, más o menos, 80 años.

Entre muchas críticas más, hechas por el Profesor Flores, me llamó la atención, en específico, aquella donde le reprocha a la autora de El País de uno la solución que plantea para resolver los problemas de la nación. Pues a la vez que Denise Dresser no duda en culpar a los políticos de México de todos los problemas del país y del carácter desencantado de toda la población mexicana, al final, una de las conclusiones que obtiene es que los políticos son los únicos que podrán salvar al país en la medida en que realicen bien las obligaciones que les corresponden. Ante esta afirmación, el profesor Dagoberto denota que es un error de Denise señalar que los políticos son los culpables de todos los males, pues parte de esa responsabilidad nos correspondería también al resto de los habitantes de esta sociedad. El segundo error, según Dagoberto, es señalar como héroes a quienes han sido, según ella misma, la desgracia del país durante toda la vida. Es decir, Denise afirma que el cambio para México está en manos de los políticos. Ante esto Dagoberto es tajante, pues se pregunta cómo es posible que los seres más corruptos, según Dresser, sea en quienes está la virtud, según ella misma. Dagoberto enderezará la nave, diciendo que el cambio y la solución no vendrán de los políticos, sino de todos los mexicanos en general.

Ante esta objeción debo confesar que comparto la idea de Denise Dresser: yo también creo que la solución está en los políticos. Me explico: “Político” es una palabra de origen griego que proviene de dos palabras; polis que significa “ciudad, estado” y el sufijo -ico, que significa con “relación a”. Así, político es todo aquello que tiene relación con la ciudad, político es quien está relacionado con la ciudad. De este modo podemos afirmar que político no es otra cosa que un sinónimo de ciudadano. Así pues, me atrevo a defender la postura de Denise Dreser aunque, quizá, habría que enderezar un poco la nave. La solución a los problemas de este país no está en aquellos, los políticos, sino en todos nosotros, los políticos, todos los que tenemos relación con nuestra ciudad, con nuestro estado por vivir en él.

No es difícil: no hay que pretender vestirnos de héroes y salvar a México, es mucho más sencillo. Bastará con que cada uno de nosotros, políticos, respetemos las leyes, respetemos a los demás ciudadanos. Bastará hacer nuestra labor diaria de modo correcto, honesto. No se nos exige mucho, sólo hacer bien lo que nos corresponde; nada extra a lo que debemos hacer.


[1] Aquí puede descargarse el texto del Prof. Dagoberto: http://goo.gl/MKsR4

2 comentarios en “El país de uno

  1. Me gustó que regresaras a tus orígenes griegos para hablar de política, jeje. Nada más tengo un comentario: ¿realmente crees que la situación de México sea la que dices que describe Dresser? Me da la impresión de que el discurso de Samuel Ramos no necesariamente nos aplica como sociedad. Me parece un tanto reduccionista decir que los mexicanos somos apáticos, pesimistas y faltos de compromiso. Creo que hay gente así en todo el mundo, no sólo en México, y creo que hay varios ejemplos de mexicanos que son todo lo contrario.

    El otro día platicaba de esto con Alberto y me contó una anécdota en donde había un montón de gente formada en una fila y entonces llegó un tipo y se metió. Y entonces un señor dijo enojado: “Claro, tenía que ser mexicano”. Y Alberto se quedó pensando: “¿Y todos los que estamos formados en la fila como gente decente no somos mexicanos también?”.

    A lo mejor debemos dejar de pensar que la gente decente es la excepción en México. Me gustaría saber qué opinas.

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    1. Gracias por leerme.
      En realidad tienes razón, generalizar un poco arriesgado. Por cuestiones de espacio, creo que el artículo fue muy general. Ahondando un poquito en el pensamiento de Samuel Ramos, puedo decirte que tienes toda la razón, no todos los mexicanos somos iguales. Existimos, según su clasificación, al menos 3 tipos de mexicanos:
      1. El “pelado”, qué según palabras de Ramos: “El pelado pertenece a una fauna social de categoría ínfima y representa el desecho humano de la gran ciudad. En la jerarquía económica es menos que un proletario y en la intelectual un primitivo”
      2. El “urbano”, que vive al día, que desconfía de todos, pesimista, que no tiene ideales. Aquél que sólo trabaja para ganar dinero, no para superarse y,
      3. El “burgués”, que según ramos es nacionalista, es el más inteligente de los 3 tipos de mexicanos, es exageradamente cortés, normalmente acomodado dentro de la escala social, con tintes intelectuales.
      Cada uno tiene diferentes características y diferentes mentalidades, pero al final todos con vicios tan marcados que, según Dresser, es lo que no nos permite salir a flote como país. Es importante aclarar que no concuerdo con el pensamiento de Denisse, sólo menciono sus ideas y las críticas que el doctor Dagoberto realiza sobre este particular.

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