Segunda Partita de Bach

Autor: Santiago Piñeirúa

Twitter: @spineiruaz

Hace ya varias semanas que he estructurado mis posts para hablar de obras específicas y tratar de ejemplificarlas con videos. Este no será la excepción. En esta ocasión quiero aprovechar el texto para hablar de la segunda partita para clavecín (o piano, como se interpreta hoy en día normalmente)  del compositor alemán Johann Sebastian Bach.

Después de la caída del imperio romano occidental la música toma la función principal de enaltecer el servicio religioso cristiano; la música occidental europea es, principalmente, música sacra en este punto (pero no exclusivamente).  Como ya habíamos hablado en algún post, la música sacra comienza a desarrollarse con la polifonía en los cantos gregorianos. La polifonía es el arte de combinar melodías; también puede ser definida como contrapunto. Cuando hablamos de contrapunto imitativo significa que no solo se combinan las melodías sino que también se van imitando.

Con el paso de los siglos, la música secular, es decir, la no religiosa, toma gran fuerza en la cultura de los pueblos y se desarrolla con gran relevancia para la historia. Una de las culminaciones en la música secular son las danzas, que, por definición, no pueden ser incluidas en el repertorio sacro. Durante el período barroco (1600 – 1750) surgen diversas danzas, resultado de la evolución de muchísimos años, que se vuelven parte esencial de la música instrumental. El conjunto de estas danzas dispuestas en una sola obra es llamada suite, o también partita. Las cuatro danzas básicas son Allemande (lenta), Courante (rápida), Sarabande (lenta) y Giga (rápida), aunque hay toda una lista de danzas alternativas que no son básicas pero que pueden ser usadas. Bach escribió seis partitas para clavecín. En esta ocasión hablaremos de la segunda.

La partita No. 2 en Do menor BWV (catálogo de las obras de Bach, por sus siglas en alemán) 826 tiene seis movimientos. Siguiendo con la estructura de las suites y el estilo barroco todos están en el mismo tono: do menor. Los movimientos son: Sinfonia (no sinfonía), Allemande, Courante, Sarabande, Rondeau y Capriccio.

Después de hablar de tanto tecnicismo me gustaría compartir con ustedes, queridos lectores, la grandísima admiración que tengo por esta obra. Es una cosa impresionante. Es probablemente una de las obras más impresionantes de todo el período barroco, pues ha logrado posicionarse como un gran ejemplo de la culminación del contrapunto imitativo (inicialmente propio de la música religiosa) y al mismo tiempo ser un conjunto de danzas unificadas por su tonalidad y carácter. No solo eso, también Bach logró con esta pieza elevar el concepto de danza y crear una obra digna de sentarse a escuchar mas allá de un simple acompañamiento para bailar.  Esta idea de combinar el contrapunto y la danza es la que quiero compartir con ustedes en este texto, pues este es un claro ejemplo de la culminación del período barroco y lo que provoca la necesidad de una revolución en la música después de la muerte del compositor. Bach, como gran maestro del contrapunto y la estructura ha creado en esta pieza una verdadera obra de ingeniería musical, pues da vida a una serie de danzas que subsisten como si fueran una orquesta a pesar de ser interpretadas por únicamente diez dedos.

Antes de ver el video que les voy a poner, me gustaría poner una lista de momentos en los que sugiero que pongan especial atención. La idea de esta lista es que pueda ayudarles a disfrutarla mucho más:

 Sinfonia:

– Pongan atención a la introducción solemne en los primeros segundos de la obra. Aquí Bach logra determinar la tonalidad de toda la pieza y establece con gran autoridad un preludio para el verdadero inicio de la pieza en el segundo 56 del video.

– En el segundo 56 comienza el texto polifónico con un lirismo propio del estilo de Bach en el que transporta al oyente a una especie de trance, preparándolo para la gran explosión de la fuga que empieza en el minuto 2:51  y que da un carácter virtuoso para dar ritmo de danza y vida al primer movimiento.

– La danza comienza con la fuga del minuto 2:51 en perfecto contrapunto de dos voces. La segunda voz empieza en el minuto 2:55 imitando a la primera y siguiendo hasta el final del movimiento en armonía y polifonía perfectas.

Allemande (minuto 4:22)

– Escrito en forma binaria (AABB) es un ejemplo del antecesor de la forma sonata en el clasicismo. El contrapunto también es imitativo en esta danza. Su carácter lento permite reflejar el estilo alemán, como su nombre lo indica (Allemande). El movimiento permite apreciar el trabajo de dos voces que por momentos de vuelven tres (minuto 4:38).

– Bach juega con las voces y de tal forma que pone una idea en la mano derecha y otra en la izquierda y luego las invierte. Ustedes pueden darse cuenta de esto comparando los minutos 5:08 al 5:25 y los minutos 7:18 al 7: 35.

Courante (minuto 8: 41)

– Esta danza italiana refleja un carácter veloz y virtuoso, mucho menos formal que el alemán. Para lograr tal efecto Bach decide trabajar cuatro voces al mismo tiempo logrando un equilibrio muy complicado pero en perfecta estructura.  También puede apreciarse la imitación de las voces en esta danza.

– Bach no solo logra jugar imitando las voces, también las invierte, es decir, las toca al revés. Comparen el principio del movimiento en el minuto 8:41 con la segunda parte en el minuto 9: 45 (también está en forma binaria).

Sarabande (minuto 10:54)

– La zarabanda es una danza que originalmente viene de Latinoamérica y que llegó a Europa a través de España. Bach muestra una danza lenta y lírica, haciendo muy clara la presencia del mismo tipo de carácter en la introducción del segundo 56 de este video. Si quieren comparar estos dos momentos,  notarán que la secuencia de notas es la misma (sol, do, re y mi bemol), unificando así las danzas como parte de una sola pieza.

Rondeau (minuto 14:25)

– La forma del Rondeau es cíclica (redonda), es decir ABACAD. Podemos apreciar el regreso del tema A en los minutos 14:25, 14:46, y 15: 14.

– El carácter de la pieza sigue siendo una danza, aunque debemos recordar que es una pieza que por su virtuosismo y profundidad va más allá del baile y inspira la necesidad de ser escuchada.

Capriccio (minuto 15: 43)

– En forma binaria, Bach presenta el último movimiento con el carácter más virtuoso de toda la pieza. Es una danza con tres voces en contrapunto imitativo en la que simplemente demuestra lo que es capaz de hacer. Es el movimiento más impresionante de todos y recurre a muchos recursos para lograrlo. Probablemente el más impactante de ellos sea la capacidad de invertir el tema (como lo hizo en el Courante). Pueden comparar los minutos 15: 43 y el 17:13 para apreciar esta inversión.

Para finalizar recomiendo ampliamente que escuchen el video completo y disfruten de la grandísima pianista argentina Martha Argerich.

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