Atrapar una idea en un sombrero: cómo favorecer la creatividad

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Por: Ana Belén Díaz E.

Twitter: @anabee2

A través de los años los magos han utilizado el sombrero para sacar de él objetos que maravillan a su público, ¿por qué no usarlo para sacar ideas?

En los años ochentas el Dr. Edward de Bono propuso una técnica que favorece la creatividad y resolución de problemas, a esta técnica la llamó “los seis sombreros para pensar”. Él se dio cuenta que cuando una persona se enfrenta ante la necesidad de generar nuevas ideas mantiene un proceso mental que la lleva a ver el problema desde diferentes puntos de vista, cada persona tiende a visualizarlo más profundamente desde alguna perspectiva, ya sea desde el lado de los sentimientos, los datos, lo positivo, lo negativo, etc.

Estos “brincos” entre las diferentes perspectivas le permiten a la persona buscar soluciones usando algoritmos poco ortodoxos, dejando de lado las estructuras y las estrategias. La mente creativa llega a novedosas resoluciones. Pero también plantea un nuevo reto: cómo lograr que un equipo “salte” al mismo tiempo hacia el mismo lugar y todos converjan en un punto, evitando que los participantes queden atrapados en una sola perspectiva y eliminando el pensamiento “espagueti” (una revoltura de perspectivas, inútiles para avanzar en la generación de ideas). Incluso individualmente los “saltos” desorganizados pueden llevar a la frustración y estancamiento mental. Esta necesidad de lograr sincronizar los “saltos” deriva precisamente en “los sombreros para pensar”.

En la Antigüedad, algunas culturas utilizaron el sombrero para mostrar características personales que iban desde la clase social hasta el trabajo en el cual se desempeñaban. Esta identificación de usar sombreros con alguna característica es utilizada por la técnica de los sombreros para pensar.

Se tienen 6 sombreros de diferentes colores (ya sean imaginarios o reales), cada uno de ellos representa una forma diferente de analizar un problema:

  • Blanco: Representa los hechos, la información del caso, tiene que ser lógica.
  • Rojo: Las emociones, siendo totalmente visceral, no necesita que se explique.
  • Negro: Juicio negativo, pesimista, los contras de alguna idea.
  • Amarillo: Juicios positivos, optimista, los pros de alguna idea. El blanco y el negro deben ser analíticos, no viscerales como el rojo.
  • Verde: Alternativas y creatividad, nuevas posibilidades.
  • Azul: Proceso de control, pensar sobre el pensar, es el moderador, no piensa en la situación sino en cómo se va a abordar.

Para poder utilizar esta técnica el equipo se pondrá los diferentes sombreros de colores, viendo así la situación que están estudiando desde la misma perspectiva. De esta forma todas las ideas y pensamientos irán encaminados hacia un solo punto facilitando la convergencia de pensamientos y facilitando al equipo encontrar puntos de acuerdo.

El monitor, quien utiliza el sombrero azul, es fundamental en la consecución del ejercicio creativo; el uso de los sombreros dependerá de su criterio así que deberá guiar al equipo en sus usos. Esto se convierte en la base para un adecuado ejercicio, por lo que se requiere conocer hacia dónde se quiere ir, qué características tienen los miembros del equipo y cómo se va desarrollando la creación de ideas.

Debido a esto, las secuencias de los sombreros nunca será la misma en los ejercicios, aunque puede haber algunas pautas comunes en todas ellas. Por ejemplo, es necesario iniciar con el sombrero blanco para poder conocer los datos duros de la situación, pero este sombrero puede ser utilizado nuevamente durante el proceso.

También es recomendable usar el sombrero amarillo antes que el negro, pues culturalmente es más sencillo detectar los aspectos negativos sobre los positivos, así que si iniciamos pesimistas será más complicado lograr ver la situación de forma optimista.

Utilizar todos los sombreros durante el ejercicio creativo permite llegar a mejores soluciones y a detectar opciones más viables que cuando únicamente lo miramos desde una sola perspectiva. El uso común de ellos permite avanzar más rápidamente, pues es más sencillo avanzar cuando todos jalamos hacia el mismo punto en lugar de dividir fuerzas, viendo a los sombreros como dirección del pensamiento y nunca como una etiqueta, evitando encasillar a una persona o una idea dentro de un color.

Si los equipos de trabajo aprenden a utilizar esta técnica para seguir un proceso ordenado de generación de ideas y a manejar sus sombreros de forma proactiva, las ideas fluirán de manera más sencilla y completa, permitiendo a cada sombrero atrapar sus propias ideas.

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