Rachmaninoff 3

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            Autor: Santiago Piñeirúa

Twitter: @spineiruaz

Finalmente, después de tanto tiempo de querer hacerlo y no haber podido, escribo a ustedes sobre una de las obras que más ha impactado mi vida. Me refiero al monstruoso concierto para piano No. 3 del compositor ruso Sergei Rachmaninoff (1873 – 1943). Este concierto, queridos lectores, es famoso por ser probablemente la obra más difícil jamás escrita para el piano o por lo menos de las más complejas. Es, literalmente, motivo de muchos dolores de cabeza, espalda y brazos para los pianistas que intentan abordarlo y tanto para la orquesta como para el solista encuentra su equivalencia deportiva en escalar la cima del Everest.

Sin embargo, la belleza de esta pieza es tan particular y tan elevada que cada minuto invertido en la obra vale la pena mil veces. Rachmaninoff era un compositor famoso por permanecer como un romántico durante el siglo XX y por su sensibilidad armónica y lirismo poético y este concierto es la apoteosis de su estilo, enfrascado en cuarenta minutos de diálogo entre la orquesta y el piano. La nostalgia que siempre marcó a este compositor ruso puede ser encontrada en esta obra sin duda, y aporta, una vez más, una creación musical digna de ser escuchada en todo el mundo.

El concierto fue escrito en 1909 y estrenado por el mismo compositor al piano bajo la dirección de Gustav Mahler. A pesar de la gran dificultad para la orquesta, cuenta la anécdota que durante el ensayo el compositor quiso volver a tocarlo varias veces y la orquesta apoyó la idea sin mayor problema, pues estaban sorprendidos de la belleza de la música y estaban dispuestos a disfrutarla una y otra vez.  Rachmaninoff decía que sus obras estaban escritas desarrollándose hacia un clímax para después descender y terminar; naturalmente, una obra de este calibre encuentra el mayor clímax al final, momento en que la obra alcanza el máximo potencial de los temas expuestos durante el concierto y la explosión de virtuosismo pianístico llega al máximo. Sin embargo, cada movimiento construye su clímax, cumpliendo así con la idea de ascender y descender.

Nuevamente, queridos lectores, me gustaría proponerles una lista de momentos en los que propongo llamar su atención particularmente con el fin de disfrutar la obra al máximo:

PRIMER TEMA:

El tema principal del concierto es una melodía muy particular que Rachmaninoff utiliza para unificar los tres movimientos, pues su aparición es recurrente durante toda la obra. Está inspirada en los cantos gregorianos de la edad media, pues originalmente fue concebido por Rachmaninoff como si fuera un cantus firmus. Esto le da al tema una belleza particular, pues el piano empieza cantando antes de mostrar cualquier virtuosismo. Este tema puede ser apreciado en los siguientes momentos tanto en el piano como en la orquesta: segundo 28, minutos 1: 20, 3:05, 6:39, 10:20, 11:20, 12:36 y 14:53 para el primer movimiento. Noten que la última aparición del tema en este movimiento es igual que la primera. De esta forma da unidad al movimiento y lo enmarca en una estructura cíclica. El tema vuelve a aparecer (aunque con más sutileza) en los otros dos movimientos en los minutos 20: 39 (cuerdas), 23: 50 (en la mano izquierda del piano), 31:47 (cuerdas).

SEGUNDO TEMA DEL PRIMER MOVIMIENTO:

Este tema también contribuye a la unificación del concierto, pues también es recurrente durante la obra y es el cimiento para construir el tercer movimiento. Este tema es uno de los momentos más líricos de la pieza y lo pueden apreciar en los minutos 3:39,  4:10, 13:18, 15: 42 (trompeta) y 15: 56 para el primer movimiento. También aparece muy claramente en el tercer movimiento en el minuto 32: 12.

TEMA PRINCIPAL DEL SEGUNDO MOVIMIENTO:

Es interesantísimo cómo elabora este tema, pues lo utiliza constantemente para construir el movimiento llevándolo hasta el clímax. Para darnos cuenta de esto es necesario entender el tema individualmente y saber cómo aparece con más intensidad cada vez. Pueden apreciar este aumento en volumen y virtuosismo en cada exposición de este tema en los minutos 16:20, 18:47, 19:47, 21:30, 22:05 (orquesta), 22:25 y 24:22.

PRIMER TEMA DEL TERCER MOVIMIENTO:

La idea de este tema no es nueva en el concierto; de hecho es una combinación de varios elementos ya presentados durante el concierto. Sin embargo, su fuerza, carácter y virtuosismo si es muy innovador en ese momento. El motivo de este tema puede ser encontrado durante prácticamente todo el movimiento, típica idea en Rachmaninoff para unificar la pieza. El tema empieza en el minuto 26:02 y aunque la sección media del movimiento  (del minuto 29:06 al minuto 24:06) son variaciones de este tema, el motivo regresa con mayor claridad hasta el minuto 24:06, recordándonos el verdadero impulso del movimiento. En mi opinión es uno de los temas más característicos de Rachmaninoff, pues muestra el perfil de su virtuosismo, propio de su estilo.

SEGUNDO TEMA DEL TERCER MOVIMIENTO:

Este es probablemente el tema más maravilloso del concierto, pues como todo segundo tema en Rachmaninoff es lírico y nostálgico. Este tema refleja todas las emociones que el compositor nos puede ofrecer en una melodía de esta naturaleza, dejándonos claro el romanticismo tardío con el que decidió caracterizar casi toda su obra. El tema aparece tres veces y aprovecha su exquisitez armónica para lograr la idea de construir el climax de todo el concierto, que aparece al final de la obra. Las tres veces que muestra este tema son muy diferentes; en particular me gustaría que pusieran especial atención a la última vez pues es una verdadera demostración de lo que una orquesta puede hacer con el sonido, la armonía y el color. Los minutos de estas apariciones son 27:55, 36:03 y finalmente el climax en el 37:30.

LOS CLIMAX

No se puede describir una obra de Rachmaninoff sin hablar de los clímax. En general esta obra tiene uno en cada movimiento. Lo interesante de esto es cómo los construye. El oyente es llevado gradualmente desde un plano en el que el volumen y la armonía empiezan a subir de intensidad y poco a poco extiende las frases hasta lograr una explosión de virtuosismo y grandeza en la orquesta y en el solista. Estos momentos pueden apreciarse de la siguiente manera:

Primer movimiento:

– Este clímax comienza a construirse en el minuto 7:05, alcanza un pico en el minuto 8:36 y se consuma en el 12:07, durante el solo más dramático del concierto.

Segundo movimiento:

– La cúspide alcanzada en este movimiento es una variación más del tema principal. Es construido a partir del minuto 21:25 y se consuma en el 22:24. A partir de este punto empieza a descender en intensidad y carácter.

Tercer movimiento:

– El clímax de todo el concierto es el de este movimiento y aparece en el minuto 37:30. Este punto ha sido preparado durante todo el concierto, pues es el resultado de la combinación de prácticamente todos los elementos del concierto dando unidad y grandeza a la pieza.

Espero que este texto no sea demasiado técnico, queridos lectores. La intención de ponerles tantos minutos y tan específica descripción es una simple guía para ciertos momentos. Ustedes sabrán cómo la escuchan y qué tanto de este texto deciden utilizar como apoyo. Sin embargo, debo decirles que, en mi opinión, estos son los momentos más interesantes de esta enorme obra.

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