Democracia-alternancia-cambio-nuevo Presidente-México

 EPNBANDA (1)

Por: Antonio Briseño

Twitter: @Antonio_Bri

No pretendo dar a conocer mis preferencias políticas ni mucho menos en este texto. Las líneas que se extenderán a continuación son más bien una apología (o al menos un intento de eso) a la democracia que poco a poco va desarrollándose en nuestra nación.

Son doce días ya los que, nosotros mexicanos, hemos sido y somos gobernados por un nuevo Presidente: Enrique Peña. Las protestas no se han hecho esperar, jóvenes y no tan jóvenes se han organizado en un movimiento llamado #YoSoy132, han marchado, han gritado, se han expresado y han cometido actos vandálicos. El argumento que ellos utilizan para defender su expresión, siendo justificable en algunos actos e injustificable en otros, es que el nuevo Presidente ha sido impuesto. Al ser impuesto y al ser priísta, ellos concluyen que volveremos a la dictadura de partido perfecta cuando el PRI gobernó poco más de 70 años. Y lo dan por hecho, se les escucha decir y se lee en redes sociales que México ha vuelto al pasado con este nuevo Presidente. He pensado mucho esta frase y he llegado a la conclusión de que es verdad lo que afirma #YoSoy132; en efecto, México, al tomar posesión el nuevo Presidente ha vuelto al pasado, pero no al pasado de la dictadura perfecta. México ha vuelto a un pasado donde todo es menos civil y más irracional. México está ahora en un pasado donde las principales armas no son intelectuales; en vez de empuñar la pluma y usar los libros como la mejor arma para generar una revolución, ellos empuñan machetes, palos, piedras y hasta bombas molotov para generarla. México es como hace un siglo: regresó la revolución violenta para sustituir la revolución intelectual, se prefiere derramar sangre que tinta. #YoSoy132 poco a poco destruye la democracia que, con mucho trabajo y tiempo, ha ido estableciéndose en México. Esto me parece una paradoja: #YoSoy132 se manifiesta contra la oposición y en pro de la democracia, que según ellos se violó en las elecciones que erigieron a Peña como nuestro nuevo Presidente. El modo en el que este movimiento se manifiesta me parece totalmente antidemocrático: en una sociedad democrática elige siempre la mayoría y la minoría, aunque no esté conforme, se une a esa decisión, la apoya y la respeta. Por eso es una sociedad (porque se une) y por eso es democrática (porque respeta la decisión de la mayoría).

En el caso de #YoSoy132 no pasa lo mismo, no son afines al Presidente electo y, por eso, creen que es impuesto y que su elección supone un retroceso (personalmente me parece ilógico pensar en la imposición de una persona como Presidente de la República puesto que los procesos de elección fueron vigilados, revisados y hechos por ciudadanos. Si #YoSoy132 es verdaderamente un movimiento defensor de la democracia, no debería hablar de imposición, puesto que al hacerlo está desconociendo la gran labor de los funcionarios de casilla, labor que es fundamental para que la democracia sea real y legítima). Y es verdad que aquí se demuestra retroceso, pero no por haber elegido a quien se eligió, pues esto sólo es síntoma de una democracia real. Cualquiera tiene las mismas oportunidades de ser electo Presidente. Al resultar electo Peña, la democracia en México siguió su evolución; no se volvió al pasado, sino que se optó por un cambio de partido, un cambio de gobierno, un cambio de estrategia con respecto al gobierno anterior. Que se haya preferido el cambio hacia una postura de centro y no de izquierda, es irrelevante. Lo realmente relevante, insisto, es que haya sido posible la elección de cambio. Eso, repito, es síntoma de que la democracia en México, aunque imperfecta e inmadura, es real. El retroceso aquí, desde mi perspectiva, consiste en la intolerancia y falta de respeto que comete este movimiento. Al manifestarse del modo como lo ha hecho, ha faltado a la tolerancia, pues no acepta la decisión de otros quienes piensan de modo diferente a ellos. Además, con los actos vandálicos faltan al respeto a las otras personas, ya sean físicas o morales que resultan afectadas por los mismos. Que #YoSoy132 crea que el Presidente fue impuesto no es motivo suficiente para dañar bancos, hoteles y demás empresas que ninguna culpa tienen en el asunto. Esto nos lleva a un tercer punto: se ha confundido libertad con libertinaje. Libertinaje es eso que se ha visto en estas manifestaciones; libertad sólo es la capacidad que tienen los hombres para elegir, para decidir. Así pues, esto es otro síntoma de retroceso que, más que verse en el nuevo gobierno, se ve en quienes no lo aceptan: ellos han perdido tres virtudes esenciales en una sociedad democrática: tolerancia, respeto y justicia.

Debo decir que tampoco es justo generalizar. He de reconocer que hay ideas muy buenas dentro de ese movimiento. También he de reconocer que hay gente dentro de él que lucha por un país mejor. Entiendo, comprendo y respeto las ideas y las afinidades de quienes conforman el movimiento #YoSoy132. De no entenderlas ni respetarlas, sería intolerante y no podría yo hacer una crítica como la que hoy hago. No se me malinterprete: lo único que trata de decir en estas líneas, éste quien escribe, es que hay mejores formas -por ser más civilizadas, menos irracionales- para manifestarse, para mostrar inconformidad, que la violencia y que portar armas. Siempre es un síntoma de democracia real que los jóvenes protesten, se inconformen, exijan. Es bueno poner retos para que el gobierno los supere. Lo que no debe ser es que las protestas, las inconformidades y las exigencias sean bélicas. La violencia siempre será reprobable cuando se tengan mejores opciones para reclamar, como la pluma, los libros o las universidades.

Me resta una petición: no dejemos que México retroceda, que se pierda la democracia que nosotros y nuestros paisanos de generaciones anteriores poco a poco hemos ido construyendo. Hay que mirar para adelante. Por eso, aunque no elegí a Peña, puedo aceptarlo como mi Presidente, no por legitimarlo a él, sino por legitimar esa democracia que tanto anhela esta país.

3 comentarios en “Democracia-alternancia-cambio-nuevo Presidente-México

  1. Liz, me parece que Toño aclaró muy bien que reconoce -como sería necio no hacerlo- que el proceso electoral no fue perfecto. Empero, pese a sus irregularidades, en efecto fue validado por la mayoría de los ciudadanos mexicanos que participaron como funcionarios, jefes de casilla y representantes de los partidos políticos. Las autoridades electorales reconocieron que las irregularidades no pudieron haber afectado el resultado de la elección, validándola también.

    Poner en duda el resultado de la elección sólo puede hacerse desde la postura de que la democracia mexicana es un montaje, una farsa. A mí tampoco me parece lógico ni factible ese escenario.

    En cuanto a la violencia, basta ver, como señala March, la facilidad con que se produce en las redes sociales. Quizá el principal problema del #Yosoy132 sea que para ser un 132 sólo hay que poner un hashtag en un tuit. ¿Cómo puedes decir, entonces, que no son parte de tu movimiento los que gritan tus ideales y tu nombre -malinterpretados, si quieres- por las calles, haciendo destrozos, si tu convocatoria es totalmente abierta?

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  2. Toño:

    Me he preguntado si en realidad los integrantes de #YoSoy132, los extremo liberales y demás activistas sociales que provocan disturbios –y con disturbios no me refiero únicamente a la violencia física, sino a la violencia psicológica que se ve mucho en redes sociales y otros medios digitales– están buscándole problemas a las soluciones.

    A veces me pregunto si en verdad quieren un país mejor o sólo están «luchando» por ego, porque ¿sabes?, aunque yo tampoco haya elegido a Peña, me conviene que lo haga bien en su puesto. No sé porqué querría yo buscarle tres pies a todos los gatos del gobierno federal. Yo quiero que lo bueno que Peña y su equipo puedan tener ––y seguro lo tienen–, rinda frutos. Lo querría aún si el presidente fuera López Obrador o Josefina o quien quieras.

    Yo me puedo unir a la lucha por un mejor país, desde la silla que ocupo en mi trabajo todos los días, desde el aula universitaria a la que asisto cada sábado y sobretodo: desde la confianza que quiero depositarle a la democracia mexicana.

    A todos nos conviene que Peña lo haga bien y que nos calle las bocas a todos los que alguna vez dudamos de él. ¡Ojalá lo haga! Pero con esto no quiero decir que nos desentendamos y dejemos de exigir, sino que lo hagamos con la guardia baja, sin ese aire incendiario de espíritu pobre.

    Y bueno, por otro lado también me he cuestionado que, si en verdad Peña y su equipo fueran unos malévolos demonios políticos que quieren matar a México, les estaríamos facilitando la chamba con revueltas violentas. Al protestar de forma bélica, estaríamos haciendo justo lo que ellos esperarían que hiciera su “enemigo”.

    Las riñas no honran a nadie, sea cual sea la causa. Lo único que creo que nos queda para mejorar es la acción, jamás la discusión. Actuar para vivir, no matar para ganar.

    ¡Felicidades por tu texto! Me gustó mucho.

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  3. Esta vez difiero completamente, Toño. Varias de las cosas que mencionas no están probadas, como que los que hicieron actos violentos el 1o de diciembre hayan sido los de #Yosoy132 o que en efecto no haya habido irregularidades en el proceso electoral. Por supuesto que tampoco está probado que sea lo contrario, pero no podemos concluir aún. Y aunque es verdad que la pluma también es un medio de protesta, no tiene por qué ser el único. (Claro que no defiendo las protestas violentas.) En fin. Un abrazo.

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